Las grandes cuestionespendientes de los atentados del 11-S

La salud de los socorristas, una sepultura adecuada para los restos humanos mezclados con las ruinas de las Torres Gemelas y el enigma en torno de los desaparecidos, son algunas de las grandes cuestiones pendientes cinco años después de los atentados del 11 de setiembre del 2001.

Al mismo tiempo, desde los atentados más mortíferos sufridos en suelo estadounidense, se han resuelto no pocas cuestiones conflictivas. Las víctimas y sus familias han sido indemnizadas gracias a un fondo federal a cambio de renunciar a demandar a las compañías que se vieron envueltas (aerolíneas, seguridad aeroportuaria, etc…).

La reconstrucción de la Zona Cero, incluyendo el conjunto monumental que honrará a las víctimas, parece haber arrancado finalmente. Con los años, sin embargo, otras cuestiones emergen. Una que preocupa particularmente es la salud de los obreros, policías, bomberos, voluntarios y personal sanitario que trabajaron en los escombros de las Torres Gemelas. Varias demandas judiciales siguen su curso por este asunto, sobre todo contra la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, en inglés), un organismo federal cuya máxima responsable afirmaba, una semana después de los atentados, que respirar el aire de la Zona Cero no suponía peligro alguno.

Pero según el hospital Mount Sinai, que ha examinado a miles de ellos, afirma que el 60% tenía problemas respiratorios meses después y la mitad presentaba problemas psicológicos.

Muchos de ellos siguen bajo tratamiento y otros, que también deberían recibir atención médica, tienen que esperar hasta cuatro meses porque el hospital alega carecer de los fondos necesarios para el programa.

La polémica recobró fuerza con la muerte en enero de un policía de 34 años por una serie de enfermedades digestivas y respiratorias. Por primera vez, la autopsia estableció un vínculo entre la muerte y las horas pasadas en la nube tóxica de la Zona Cero.

«Los materiales se convirtieron en micropartículas, que penetran fácilmente en los pulmones», explicó el doctor Stephen Levin, responsable del programa del World Trade Center en el hospital Mount Sinai. Levin cita los vapores de hidrocarburos y el ácido surgido de la combustión del plástico y el amianto como algunos de los elementos más susceptibles de hacer enfermar. La comunidad médica teme que en 15 ó 20 años algunos de los afectados desarrollen cánceres.

En total, 40.000 personas trabajaron en el sitio hasta mayo del 2002, la mayoría sin máscaras, en medio del humo de incendios que no fueron totalmente extinguidos hasta diciembre del 2001. Otra polémica que ha llevado a las familias de las víctimas a recurrir a la Justicia se refiere a las ruinas de las Torres Gemelas trasladadas al vertedero de basuras de Fresh Kills, en el barrio neoyorquino de Staten Island.

Según declaraciones recientes del antiguo gerente del lugar, entre las ruinas se mezclan cientos de restos humanos. Según el abogado de las familias, Norman Siegel, pasó un mes antes de que empresas especializadas empezaran a buscar los restos para su identificación.

«Los derechos de 1.152 familias que nunca recibieron ningún pedazo de los restos fueron vulnerados», explicó. «La ciudad nunca contó con las familias para decidir la suerte de las ruinas. Sus derechos religiosos han sido despreciados, un vertedero no es una sepultura», agregó. Sólo 1.597, de los 2.749 muertos de Nueva York, han sido identificados. Los otros forman parte del balance de víctimas en base a presunciones como su desaparición ese día, su presencia en los aledaños, etc…

Pero esta ausencia de pistas provoca muchos interrogantes, como puede atestiguar la familia de Sneha Philip, desaparecida cerca del World Trade Center la noche antes de los atentados y finalmente retirada de la lista de muertos a principios del 2004.

Según la policía, la joven llevaba una doble vida. Pero sigue sin aparecer, y su familia insiste en que murió tratando de ayudar a la gente a salir de los rascacielos.

Sus familiares recuperaron unas joyas suyas entre los escombros, en lo que podría ser su última oportunidad de probar que Sneha Philip era una heroína y no una impostora, como explica la revista «New York» en un reportaje de investigación sobre los desaparecidos del 11 de setiembre.

 

CATHERINE HOURS

AFP


La salud de los socorristas, una sepultura adecuada para los restos humanos mezclados con las ruinas de las Torres Gemelas y el enigma en torno de los desaparecidos, son algunas de las grandes cuestiones pendientes cinco años después de los atentados del 11 de setiembre del 2001.

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