Las lágrimas de María Magdalena

Alrededor de 500 ex prostitutas se reunieron con el papa Juan Pablo II.



Unas 500 ex prostitutas procedentes de varios países del mundo participaron en la Plaza San Pedro de la audiencia general con el papa Juan Pablo II, quien las alentó a “proseguir con confianza en el camino hacia la total libertad, eje fundamental de la dignidad humana”. Las mujeres, muchas de ellas africanas y del este europeo, todas luciendo un pañuelo amarillo en el cuello, estuvieron acompañadas por Oreste Benzi, el sacerdote en cuyos centros fueron alojadas.

El padre Benzi participó ayer en un congreso internacional en la Universidad Gregoriana sobre el “tráfico de seres humanos y las esclavitudes modernas”. Al concluir la audiencia, el religioso acompañó a una joven albanesa de 25 años que subió al palco a saludar personalmente a Juan Pablo II. La joven, visiblemente emocionada, se arrodilló ante el Papa con quien intercambió algunas palabras. “Mientras les aseguro mi espiritual cercanía y oración, las aliento a proseguir con confianza en el camino hacia la plena libertad, eje fundamental de la dignidad humana”, dijo el Papa al dirigir su mensaje personal a las mujeres. Al comienzo de la audiencia el Papa, que el 18 de mayo cumplirá los 82 años, pareció muy cansado, con voz fatigosa, pero durante el transcurso de la ceremonia se lo vio bastante repuesto. Entre los presentes también estaban los participantes en el “Forum de las asociaciones familiares”, ante quienes el Papa aprovechó para reafirmar la necesidad de que “las instituciones reconozcan plenamente los valores de la familia con políticas tendientes a promover su alta función”.

“Hoy se conmemora la jornada mundial de la Familia, instituida en 1994 por la ONU -dijo el Papa- y que se celebra por primera vez en Italia, para reafirmar el fundamental papel social del instituto familiar”.

El sacerdote Benzi, en cuyos centros fueron hospedadas las 500 ex meretrices, relató tras la audiencia un conmovedor encuentro en Vaticano entre el Papa e Irine, una ex prostituta rumana secuestrada a los 14 años y obligada a prostituirse en Italia. “Papá, fui secuestrada de niña y son tantas las niñas que actualmente están por las calles: Papá, libera a estas niñas”, le dijo la muchacha (actualmente de 18 años) a Juan Pablo II, contó el religioso.

En Italia Irine fue comprada por una banda de albaneses que la obligaron a prostituirse. “Como se negaba a hacerlo -relató el sacerdote- la encerraron durante media hora en un frigorífico. Y como se seguía negando la torturaron y amenazaron hasta doblegarla a su voluntad”. La joven está libre desde hace un año tras haber sido recibida en la comunidad “Giovanni XXIII”, del sacerdote Benzi. (ANSA)


Comentarios


Las lágrimas de María Magdalena