“Las medidas van en la dirección correcta, pero son insuficientes”

Entrevista con Esteban Domecq (economista)



La crisis que desató la pandemia global parece no encontrar límite, y nadie se anima a pronosticar la profundidad del daño. Joven economista y consultor, Esteban Domecq es un analista con mirada aguda y profunda, con un amplio conocimiento de la estructura económica nacional. En dialogo con PULSO, el especialista brindó su opinión respecto al incierto escenario que tiene lugar en 2020.

PREGUNTA: ¿Estamos ante un cambio de paradigma global?
RESPUESTA: Es todo muy prematuro como para sacar conclusiones de cara al largo plazo. Hay una situación relativamente inesperada, aunque siempre se dijo que la próxima crisis iba a ser bacteriológica. Pese a ello, en términos productivos, el mundo está 100% inter conectado. Seguramente esto traerá secuelas, y traerá consigo muchos cambios, tanto en el sistema financiero, como en el sistema productivo global, y en la relación entre los bloques regionales. Hay que esperar para saber cómo se resuelve la crisis primero, y luego cuantificar cuáles son las heridas resultantes en la economía.

P: ¿Ha quedado a la vista la necesidad de un estado fuerte?
R: Sin lugar a dudas ante este tipo de acontecimientos, es cuando hay que destacar la importancia de un actor económico que pueda centralizar y coordinar a todo el resto de los agentes económicos de manera individual. La palabra clave es estado “fuerte/eficiente”. Eso no significa hablar de estado grande o chico. Se puede pensar un estado chico y a la vez eficiente, donde no exista necesidad de una salud privada o una educación privada fuertes. Pero esa es una discusión de segundo sentido. En este tipo de situaciones la coordinación es elemental, y eso solo lo puede llevar a cabo una autoridad superior. Después viene otra discusión que es cómo lograr una autoridad superior que no entorpezca y asfixie el desarrollo de la actividad privada.

P: La cuarentena obliga a utilizar herramientas que siempre estuvieron disponibles, pero se usaban poco ¿Viene un salto de eficiencia en muchos sectores?
R: Es un punto súper interesante. En efecto la cuarentena como medida de prevención, opera como impulsora de la aceleración de ‘catch up’ tecnológico. Es una verdadera paradoja, porque la velocidad a la que ha crecido el virus, solo es posible por un mundo mucho más veloz y más globalizado, lo cual es producto del avance científico y tecnológico. Cien años atrás, esto no hubiera sido posible. Son estas mismas ventajas tecnológicas las que hoy permiten en muchos casos seguir trabajando desde la casa, casi sin problemas. En otros, no hay forma de resolverlo. Pero existen sectores en los que habrá un salto de eficiencia. Hay infinidad de ejemplos en los que será necesario adecuarse a la tecnología disponible.

La palabra clave es estado “fuerte/eficiente”. Eso no significa hablar de estado grande o chico. Se puede pensar un estado chico y a la vez eficiente. En este tipo de situaciones la coordinación es elemental, y eso solo lo puede llevar a cabo una autoridad superior.

P: ¿Y Argentina?
R: Nuestro país enfrenta esta situación en medio de una dinámica económica propia, con mucha debilidad y fragilidad, con desequilibrios macro, inflación sistémica, ocho trimestres de recesión, riesgo país en zona de default y en aumento, gobierno nuevo. Nos encuentra mal parados, con pocos recursos, bajas reservas, un déficit fiscal persistente y poca capacidad para emitir. Es decir, se combina un shock externo complejo, con nuestra realidad local. Vamos hacia un cambio de escenario brusco, lo cual sin dudas tendrá severas consecuencias en el plano socio económico.

P: ¿Qué opina de lo que ya se anunció?
R: Las medidas van en la dirección acertada pero son insuficientes, y falta toda otra batería de medidas, que se necesitan para atender a sectores que hasta ahora están quedando afuera. Las pymes son el caso más grave. La crisis sanitaria ha generado un problema de oferta y demanda al mismo tiempo. Pero el principal dañado es la oferta. El gobierno anunció asistencia a los sectores más vulnerables, y eso es correcto. Mirando del lado de la demanda, y en medio de una cuarentena, es inevitable que esa plata se direccione solo a la compra de alimentos y medicamentos. Del lado de la oferta en cambio, hay un lote de empresas a las que la actividad y los ingresos se les están reduciendo un 50, un 70 y hasta un 100%. Un restaurante o un pelotero, que tiene 5, 10 o 20 empleados, y no puede funcionar, literalmente no podrá pagar los sueldos. No solo se ve afectado el dueño del restaurante, sino los 20 empleados, que en su mayoría son padres de familia. Es decir que los fondos que vuelco del lado de la demanda, no solucionan el grueso del problema de actividad para cientos de empresas.

P: ¿Qué faltaría anunciar?
R: Falta un plan de salvataje a las pymes. Si se rompen las pymes, se rompe la actividad y se espiraliza la recesión. Deberían atenderse tres ejes. En primer lugar un mecanismo de asistencia estatal para pago de salarios mientras dure la cuarentena. Al menos en un porcentaje del total de la nómina salarial, mediante un crédito puente financiable en 12 o 24 meses. Sería una forma de evitar que las empresas suspendan personal y que la gente se quede sin ingresos. Segundo la pata financiera, suspensión de cuotas de capital de préstamos y tarjetas de crédito, reprogramando los vencimientos. Tercero los impuestos. Los impuestos ya hace días que han dejado de pagarse. El gobierno debe adelantarse a la situación y postergar los vencimientos, porque tiene la posibilidad de hacer eso de inmediato.

P: Todo esto se financia con maquinita…
R: No hay otra alternativa. Con mercados cerrados y default inminente, no hay otra forma. Aun así, en un contexto de parálisis económica, no veo peligro de hiperinflación. Y aún si así fuera, vale la pena correr el riesgo.

PERFIL: Esteban Domecq

Esteban Domecq es Licenciado en Economía (Universidad de Buenos Aires) y máster en Finanzas (Universidad del CEMA). Fundador y director de Invecq Consulting SA, con amplia experiencia en asesoramiento económico y financiero en empresas. Es director general de la Expo EFI y del Congreso Económico Argentino que se realiza anualmente en Buenos Aires.


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