Las milicias y el ejército indonesio operan con total impunidad

Destruyen e incendian todo lo que encuentran a su paso. Atrocidades. Transferirán hoy el mando militar a la fuerza internacional para Timor.



DILI (Télam-SNI).- Las milicias y el ejército de Indonesia operaban aún con total impunidad en Timor Oriental, donde lentamente se descubren las atrocidades cometidas contra la población civil, informaron ayer fuentes diplomáticas y militares.

El ejército de Indonesia debe transferir el mando militar del territorio a la Fuerza Internacional para Timor Oriental (Intefert), y su retirada se hace notar.

En la zona portuaria de Dili, soldados indonesios se dedicaban hoy a destruir e incendiar edificios.

En otras áreas de la capital asaltaron almacenes de provisiones, y en otro episodio un miliciano apuntó con su arma a la cabeza de un soldado de Interfet, que reaccionó con cautela y evitó que la situación se desbordara. Sin embargo, el activista proindonesio no fue arrestado y escapó.

El jefe del Estado Mayor de Interfet, brigadier Mark Kelly, comentó ese suceso a la prensa en Dili y dijo que sus soldados “tienen orden de no disparar”.

“Según lo estipulado en el mandato (del Consejo de Seguridad de la ONU) disponemos de la capacidad para defendernos. Lo que hemos presenciado representa un ejemplo de un entrenamiento profesional perfecto: el ejercicio de la contención”, indicó Kelly.

El brigadier señaló que “una nueva fuerza asumirá mañana (por hoy) las tareas de seguridad. Seguimos de cerca la retirada del ejército de Indonesia, y a partir de entonces (el traspaso del mando), Interfet será el que garantice la seguridad”.

Sin embargo, unos 1.500 soldados indonesios permanecerán en Timor Oriental y tardarán un mes en salir de la ex colonia portuguesa.

El jefe del Estado Mayor de Interfet indicó que la seguridad en la capital había mejorado, y que no se podía negar que la presencia de la fuerza de paz sirve para estabilizar la situación.

“Al conducir ahora por las calles de Dili se pueden ver timorenses sonrientes que, obviamente, recuperaron la confianza para salir a la calle”, argumentó Kelly. Pese a esas mejoras, el militar señaló que “construir la fuerza y acelerar la estabilidad en toda la región necesitará algún tiempo”.

Interfet ya dispone de unos 3.000 soldados en Timor Oriental, principalmente en Dili, de los 7.500 que forman el contingente, y ayer llegaron al territorio los efectivos de Brasil e Irlanda, de entre unos veinte países que participan en la fuerza de paz.

Por su parte, Abbey Spring, portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM) de Naciones Unidas, informó de que en los próximos meses el auxilio humanitario a los refugiados se centrará en unas 150.000 personas que se encuentran en las montañas de Timor Oriental.

En tanto, la cantidad de muertos a manos de las milicias y el ejército indonesio aún se desconoce, pero algunas fuentes sitúan las cifras en decenas de miles de víctimas.

El portavoz de la Unamet (oficina de la ONU en Timor), David Wimhurst, dijo ayer en Dili que habían grabado en video la exhumación de la fosa descubierta el sábado en Tibao, una aldea próxima a la capital.

Informó que los dos cadáveres hallados tenían señales de haber sido ejecutados, uno presentaba un corte profundo en el cuello y el otro un tiro en la cabeza.

“Esta es la primera investigación de una atrocidad, y habrá otras”, dijo Winhurst, quien agregó que hacen falta expertos para este trabajo ya que “ni Unamet ni Interfet ni ninguna de la agencias en el terreno disponen de la capacidad para conducir este tipo de investigación”.

Anticipan una semana con disturbios en Yakarta

YAKARTA – La capital de Indonesia, Yakarta, pasó el domingo en calma, con sólo una pequeña congregación de estudiantes para despedir a un compañero, una de la víctimas de la violencia del jueves y el viernes, cuando murieron cinco civiles.

Varios centenares de estudiantes asistieron ayer en un cementerio de Yakarta al entierro de Yap Yun Hap, de 22 años, que, según sus compañeros, recibió un disparo de la policía el viernes cuando se encontraba en el exterior de un hospital.

Otros estudiantes se congregaron por la mañana e intentaron llegar hasta el edificio de la Asamblea Consultiva Popular (Parlamento) pero la policía se lo impidió. Desistieron entonces de la iniciativa y se dispersaron sin causar mayores contratiempos.

Sin embargo, los dirigentes estudiantiles han prometido volver a la carga hoy cuando el dolor por los compañeros muertos aún está vivo.

El policía falleció atropellado por un camión, pero los cinco civiles cayeron abatidos por los disparos de los agentes del cuerpo antidisturbios, según confirmaron los centros médicos donde ingresaron.

La Policía de Yakarta y los militares han negado el uso de munición real durante las manifestaciones del jueves, después de que la Asamblea Consultiva Popular aprobase un proyecto de ley que concede más poderes a las Fuerzas Armadas, y que se prolongaron hasta el viernes por la noche.

Esta ley que “encumbra” a los militares fue el último gesto de unos legisladores heredados del régimen del ex presidente indonesio Suharto (1967-98), antes de acabar su mandato .

El primero de octubre está previsto que celebre su primera sesión una nueva cámara legislativa, constituida a partir de los resultados de las elecciones del 7 de junio, consideradas por todos como las más libres y democráticas desde los años '60.

La dureza empleada por las Fuerzas de Seguridad en reprimir las manifestaciones contra esa nueva regulación sólo sirvió para aumentar la protesta de estudiantes, militantes de la oposición política y activistas de las organizaciones no gubernamentales.

La reacción popular fue tan violenta que el viernes el gobierno anunció que aplazaba la promulgación del proyecto de ley, por el cual el jefe de Estado dispone de la potestad para declarar un estado de emergencia en el que los militares pueden asumir el poder civil.

La normativa establece que el Parlamento regional y el gobernador soliciten al presidente la declaración del estado de emergencia, y que después los diputados lo aprueben. (EFE)


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