Las obras que faltan

NEUQUÉN (AN).- La decisión de habilitar el penal de Senillosa es política ya que las obras que hay que concluir requieren de fondos al igual que toda la logística para su puesta en funcionamiento. A esto hay que sumarle celeridad en las gestiones que hay que realizar para tener los servicios básicos. Funcionarios judiciales y un grupo de legisladores realizaron un recorrido por las instalaciones y advirtieron distintas falencias algunas de las cuales persisten en la actualidad y otras que son “insalvables” como la medida de las celdas que no se hicieron bajo los parámetros aceptados internacionalmente y la altura a la que se edificó el penal que es por debajo del canal de riego de la zona, lo que provocaría en caso de desborde que se inunde parte del predio. También falta elevar la altura de las garitas de seguridad para que haya una buena visión del predio, reparar o cambiar los extractores de cada uno de los pabellones ya que los que hay no ventilan lo suficiente.


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