Las preguntas de Fernando Savater

Planteado como una iniciación a la práctica filosófica, "Las preguntas de la vida" -el nuevo libro del intelectual español Fernando Savater editado recientemente por el sello Ariel- aborda una serie de cuestiones que han preocupado a los pensadores de todas las épocas, como el universo, la dignidad, la muerte, la belleza y el tiempo.





Lejos de ofrecer respuestas a las preguntas que formula, en su nuevo libro «Las preguntas de la vida» el filósofo español Fernando Savater se vale de sus habilidades comunicativas para fomentar la duda y confrontar al lector con la argumentación de sus saberes, a la vez que intenta estimular el ejercicio constante de la reflexión.

«La filosofía lo que trata es de hacerse preguntas que no tienen un fin práctico inmediato, sino que son preguntas sobre nuestra condición, sobre los principios en los cuales nos movemos», suele dejar en claro Savater cada vez que es inquirido sobre los objetivos de la disciplina que lo hizo conocido.

«Las preguntas de la vida», editado por el sello Ariel, aborda a lo largo de diez capítulos los temas más recurrentes de sus artículos (la razón, la convivencia y la dignidad humana, la vida y la muerte, el lenguaje o la libertad) junto a otros que siempre han preocupado a los filósofos de todas las épocas: la libertad, la justicia, el yo, el universo, la naturaleza, la belleza y el tiempo.

En cualquier caso, la amplitud y pluralidad de puntos de vista con que es desplegada cada una de estas problemáticas define los objetivos de Savater, para quien es mejor «mantener abiertas las grandes preguntas que contentarse apresuradamente con las pequeñas respuestas».

Ya desde la introducción, el autor advierte que la filosofía no puede ser nunca un catálogo de «opiniones prestigiosas», ni la revelación hecha al ignorante por quién lo sabe todo, sino el diálogo entre iguales que se someten a la fuerza de la razón, cualidad que es común a todos los humanos.

«Una noche cuando tenía unos 10 años y todos se estaban preparando para dormir me di cuenta en mi habitación que yo también me iba a morir. Que la muerte no era algo abstracto que no iba con nosotros. Mi yo también se moriría. Aquella noche fui consciente de que pensaba», evoca Savater.

Uno de los capítulos más logrados es «La libertad de acción», en el que expone el concepto de libertad en los tres usos que suele recibir desde el más corriente y de uso común (la disponibilidad para actuar de acuerdo con nuestro deseo y con posibilidad de alcanzarlo).

Savater analiza las diferencias y la evolución en el concepto de libertad desde la perspectiva de Schopenhauer (que la limita al determinismo de nuestro carácter) y la de Jean Paul Sartre (conocida como existencialismo) y recuerda que las acciones deben ser libres para que alguien responda por cada una de ellas.

El de la belleza y los valores estéticos es quizá uno de los temas más polémicos entre los filósofos e intelectuales de todos los tiempos, ya que desde Platón, hay una clara contraposición entre el arte y el verdadero conocimiento, es decir la filosofía.

Como señala Savater, «los artistas también exploran a su modo nuevas vías de comprensión de lo que existe, y aunque muchas de las visiones que nos proporcionan no siempre son plácidas ni tranquilizadoras, nos desasosiegan porque nos abren los ojos, no por simple afán de ofuscarnos».

Sobre el origen del hombre se nos dice que Darwin dejó bien claro que el ser humano es un mero animal. Savater afirma que tal postura debe ser «acatada» por todos, y que el animal humano se diferencia del resto de los animales por un rasgo específico: el lenguaje convencional, inteligente y simbólico.

También resulta notable su análisis de la verdad, el escepticismo y el relativismo, donde se afirma que «el objetivo del método racional es establecer la verdad, es decir, la mayor concordancia posible entre lo que creemos y lo que efectivamente se da en la realidad de la que formamos parte».

Con «Las preguntas de la vida», el autor de «El contenido de la felicidad» y «La vida eterna», se propone «conseguir que los que retroceden ante la filosofía no lo hagan». Y en ese amplio rubro incluye tanto a los jóvenes alumnos de secundaria que se enfrentan por primera vez ante un tipo de enseñanza que les parece tan lejana a sus intereses, como a los adultos que no se acercan a la filosofía porque les produce rechazo.

«Si tú le dices a un joven de 15 años que ahora vamos a hablar de algo muy importante y a continuación mencionas la palabra filosofía, seguro que saldrá corriendo. Sin embargo, si les dices que vamos hablar de la muerte, de la soledad, de la libertad, la cosa cambia», asegura con vehemencia. (Télam).


Comentarios


Seguí Leyendo

Las preguntas de Fernando Savater