Las pruebas contra Venezuela



Tras varios meses de vagas sugerencias de funcionarios estadounidenses de que Venezuela estaría dando ayuda económica y militar a grupos violentos en América Latina, el gobierno del presidente George W. Bush está empezando a soltar algunos detalles. La gran pregunta es por qué Washington -si tiene tanta información como dice- no da a conocer un informe completo.

En una entrevista televisiva pregrabada que saldrá al aire próximamente, el subsecretario de Estado a cargo de asuntos latinoamericanos, Roger Noriega, me dijo que “hay armas con la estampa de las Fuerzas Armadas de Venezuela que están en manos de grupos irregulares que operan en América del Sur''.

¿En Colombia?, le pregunté. “Sí, definitivamente”, respondió Noriega, un conservador de línea dura que estará dejando su puesto para integrarse al sector privado hacia fines de mes. Agregó: “Y tal vez otros (países)”.

Según funcionarios norteamericanos, se han encontrado rifles FAL con el sello de las Fuerzas Armadas de Venezuela en las manos de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tan recientemente como la semana pasada. Aseguran que hay fotografías de estos rifles que han estado apareciendo periódicamente en los últimos dos años y que la prensa colombiana ya ha reportado algunos de estos casos. Los números de serie de los rifles están raspados para dificultar su rastreo, aseguran los funcionarios. No existe consenso entre los funcionarios norteamericanos sobre si el contrabando de armas a las FARC es producto de la creciente corrupción dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas o una política de Estad del presidente Hugo Chávez.

La declaración de Noriega sobre los envíos de armas venezolanas a las FARC es la acusación pública más detallada que he escuchado de boca de altos funcionarios de Estados Unidos sobre el presunto apoyo militar de Chávez a grupos violentos.

El mes pasado Nicholas Burns, el tercer funcionario de más alto rango del Departamento de Estado, le dijo a The Associated Press que Venezuela ha estado ayudando a los guerrilleros de las FARC con “armas”, pero no especificó de qué armas se trataba, ni qué evidencias existían de que vinieran de Venezuela.

Anteriormente, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, expresó su preocupación por la posibilidad de que la compra de Chávez de más de 100.000 fusiles AK-47 de Rusia resulte en el desvío de algunas de éstas -o las que sean reemplazadas- a grupos violentos en otros países. Sin embargo, Rumsfeld aclaró que lo suyo era sólo una especulación.

Asimismo, funcionarios estadounidenses afirman que están preocupados por el plan anunciado por Chávez de construir una fábrica de municiones para producir balas de 7.62 mm utilizadas por los rifles rusos que Venezuela está adquiriendo. La mayoría de los grupos rebeldes armados latinoamericano tiene rifles del ex bloque soviético, pero a menudo carecen de municiones, afirman.

Roger Pardo-Maurer, un alto funcionario del Departamento de Defensa, me señaló en una entrevista separada que “una vez que se empiecen a fabricar estas municiones en Venezuela, podría ser imposible detener el flujo de municiones a grupos ilegales armados en la región”.

Según los funcionarios estadounideneses, también existen amplias evidencias de que Venezuela le está dando dinero al candidato presidencial de la izquierda radical en Bolivia, Evo Morales, y a grupos de ultraizquierda en Ecuador. También hay “montañas” de pruebas de que Venezuela les está dando refugio a guerrilleros de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional de Colombia, tal como se comprobó cuando cazadores de recompensas capturaron en Venezuela al “canciller” de las FARC, Rodrigo Granda.

Chávez niega dar dinero y armas a grupos violentos y el candidato boliviano Morales niega estar recibiendo ese tipo de ayuda. Y varios cancilleres latinoamericanos me han dicho en los últimos meses que no toman muy en serio las acusaciones de Estados Unidos contra Chávez, porque el gobierno de Bush nunca les ha mostrado pruebas para sustentarlas.

Entonces, ¿qué está esperando Bush? Según dicen algunos funcionarios en privado, la CIA y la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa se rehúsan a desclasificar la información sobre Venezuela, pese a continuos requerimientos de los sectores políticos del gobierno.

Las agencias de Inteligencia estarían argumentando que, en medio del escepticismo internacional sobre los informes de inteligencia de Estados Unidos tras el fiasco de las armas de destrucción masiva en Irak, sería contraproducente que Washington dé a conocer públicamente todas sus pruebas contra Chávez.

Mi conclusión: el gobierno de Bush tendría que decidirse por una cosa o la otra. O bien Chávez es un mentiroso compulsivo cuyo apoyo a grupos violentos en América Latina debería ser expuesto al mundo para que todos lo vean, o bien tendría que ordenarle a todos los funcionarios norteamericanos que no hablen más del asunto. De lo contrario, las aseveraciones con cuentagotas sonarán cada vez más huecas y el gobierno de Bush perderá aún más credibilidad en la región.

ANDRES OPPENHEIMER

Especial para “Río Negro”


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