Las visiones encontradas de los Kirchner



BUENOS AIRES (ABA).- Mientras la presidenta Cristina Fernández, apoyada en los consejos de varios ministros y del titular del Banco Central, Martín Redrado, se inclina por intervenir para apaciguar la plaza cambiaria y apurar el nunca nacido pacto social, su esposo Néstor Kirchner sigue afirmando que eso es innecesario pues la economía está sólida. En tal sentido, sostuvo que la corrida del viernes pasado para comprar dólares fue fruto de "una conspiración".

Según fuentes oficiales consultadas por "Río Negro", las distintas visiones del matrimonio presidencial demoró el viaje de fin de semana de ambos hacia El Calafate: Néstor es el que se opone a que se hable de crisis y conmina a salir a "enfrentar a los especuladores"; Cristina, la que estima que hay que aprovechar el caótico panorama internacional para darle previsibilidad a las finanzas argentinas, con un acuerdo de precios y salarios entre los industriales y la CGT. "Hay que estar atentos y vigilantes", es su consigna actual.

La semana pasada, en contra de las opiniones de su esposo, la Presidenta estuvo atenta a las sugerencias que le hacían llegar desde Washington, donde se encontraban, Redrado y el ministro de Economía, Carlos Fernández.

También escuchó al jefe de gabinete, Sergio Massa.

Los tres defendieron la capacidad de intervención del Central de "salir a vender dólares ante la reacción lógica de la gente".

La presidenta insistirá con medidas para proteger a la industria nacional, concediéndole a los empresarios de la UIA ir reacomodando lentamente la divisa norteamericana.

Kirchner, desde Olivos, parece haber retornado a su tono desafiante y confrontativo: "Tengo un 60 por ciento de imagen positiva en el Gran Buenos Aires. Los paso por encima a todos. Los del campo no existen. Vamos (en 2009) a ganar nuevamente", son algunas de las frases que se le escuchan cuando se reúne con su mesa chica.

Colaboradores de Cristina, en cambio, indicaron que un encuestador contratado por la Casa Rosada, le está dando a Kirchner una baja intención de voto en la provincia de Buenos Aires (26 por ciento), detrás de Massa (30 por ciento) y antes que el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Candidatura en espera

Por ahora, Kirchner no confirma ni desmienta su candidatura a diputado, pero ha mandado a pintar textos a favor de la misma.

El ex presidente quiere encolumnar al partido justicialista detrás suyo, convencido de que Eduardo Duhalde no ha podido todavía armarle una estructura en contra y que quien encabezará al peronismo disidente será el empresario Francisco De Nárvaez.

Fuertes rumores, en tanto, indican que el diputado Felipe Solá, quien tiene mandato hasta 2011, podría renunciar a su banca y postularse nuevamente.


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