Las viudas negras, complicadas por una examiga
En el primer día del juicio oral una testigo juró que una de ellas le confesó el asesinato del empleado municipal de Centenario, ocurrido en enero de este año.
NEUQUÉN
NEUQUÉN (AN).- El inicio del juicio contra de las dos mujeres acusadas de usar el ardid de las “viudas negras” para asesinar al empleado municipal de Centenario, Fernando Padilla (72), tuvo ayer dos golpes de impacto. El primero fue cuando la amiga de una de ellas reveló que la acusada le confesó el crimen, y el segundo cuando se supo que las jóvenes fueron sospechosas de un ataque similar en contra de otro hombre.
Eugenia Bella Nahuel (26) y Silvina Turra (20) están acusadas de “homicidio criminis causa”, es decir, de haber matado a Padilla para no ser identificadas como las autoras del robo. En tanto que el entonces novio de Nahuel, Marcelo Moya, está acusado de encubrimiento, ya que se sostiene que quemó las ropas ensangrentadas y ocultó los elementos robados.
Ayer los defensores sostuvieron que los tres imputados son inocentes y que las dos mujeres no estuvieron en la casa de Padilla esa tarde. Pero una testigo echó por tierra la coartada y dijo que Nahuel, de quien era amiga, le confesó entre lágrimas el crimen. Contó que ella vivía en un departamento unido al que alquilaba Nahuel y que esa noche oyó a Moya gritarle “asesina”. Afirmó que a la mañana siguiente Nahuel se acercó a ella y le contó que “había tenido un problema”.
“Estaba llorando, alterada. Dijo que había matado a un viejo porque se había propasado, que había tenido que matarlo porque se hizo el vivo”, contó, y agregó que “dijo que le dio cuchillazos, que no entendía bien cómo se había muerto y que habían dejado los cuchillos ahí en la casa”.
La mujer sostuvo que recibió numerosas amenazar para no declarar y que fue fuertemente golpeada, y dijo que Nahuel también le contó que “tenía una moto 110 negra para vender a 1.000 o 1.300 pesos” y que al día siguiente del crimen vio cosas quemadas en el patio que compartían.
Los defensores de Turra, Luis Varela, y de Nahuel, Gustavo Vitale, se opusieron a que el fiscal Pablo Vignaroli contara que las acusadas fueron sospechosas de otro hecho similar, en el que un hombre mayor fue robado, golpeado y dejado en la cama a la cual prendieron fuego el colchón.
En el proceso, que tiene a Juan Coto como querellante y a Alejandro Cabral como juez, declararon ayer tres testigos más que contaron que Padilla conocía al menos a Nahuel, ya que trabajaba con su padre, y que tras el hecho ella dejó el lugar donde vivía.
El hecho
El 24 de enero de 2014 a las 20, dos mujeres fueron a la casa de Fernando Padilla (72) simulando un encuentro amoroso. Tras golpearlo y maniatarlo, con dos cuchillos le asestaron ocho puñaladas, dos de las cuales le seccionaron la arteria femoral y le causaron la muerte. Le robaron una moto, un DVD, un arma y la billetera.
Cruce por pericia de ADN
Un fuerte cruce se produjo entre el fiscal Vignaroli y el defensor Vitale en torno a la divulgación del resultado de los estudios de ADN realizados a cabellos que fueron encontrados en una mano de la víctima y en la cama. Finalmente se resolvió que el estudio será debatido en el juicio y que se dará copia de los resultados al jurado popular.
Si bien los defensores sostienen que el resultado negativo indica que las acusadas no fueron las autoras, desde la fiscalía y la querella remarcan que “el análisis no dio resultado en realidad”.
Según se explicó, se necesita el bulbo de los cabellos para poder hacer el cotejo y la mayoría de las muestras no lo tenían. Los pocos que sí pudieron ser analizados habrían estado dañados y por ello dieron resultados que no son concluyentes.
Las dos acusadas enfrentan la posibilidad de una prisión perpetua por el delito de homicidio criminis causa.
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