Latidos artísticos en el centro barilochense

Variedad de talleres, espectáculos y recitales suman propuestas para el encuentro en torno del arte en Culturica. El espacio abrió sus puertas en mayo con inusual respuesta a sus propuestas.





Abrió sus puertas el primer día de mayo con agenda de actividades programadas hasta agosto. No es la primera vez que la dirección Moreno 46 remite a un espacio cultural.

Descender los escalones que conducen a Culturica aproxima a sorprendente variedad de propuestas coordinadas por Joaquín de Bento, quien emprendió la reapertura con previas remodelaciones para adecuar el espacio a la normativa vigente. Su intención, dice, es “generar un espacio cómodo, seguro, cuidado, para que los artistas dispongan de una plataforma para poder seguir invirtiendo en sus obras, difundiendo, potenciando, contagiando”.

Una década dedicada a promocionar producciones independientes en el ámbito bonaerense fueron preparando tierra fértil para que fructificara la búsqueda personal, “la necesidad de poder transformar, ofrecer algo distinto, alternativo”.

Radicado hace tres años y medio en esta ciudad “para que mi hija Roma naciera aquí”, la actividad continuó como productor de visitas de La Mississippi, Martín Buscaglia, Santiago Ablin (director de Choque Urbano) y de Gustavo Vázquez (creador de La bomba de Tiempo, percusión improvisada bajo dirección con señas). Hasta que surgió “la posibilidad de alquilar este espacio. Intentamos ofrecer accesibilidad. Aquí el 85 por ciento de la recaudación es para el artista, tenemos sistema de sonido y de iluminación”, operado técnicamente por Lucas Piñón, detalla. Iniciada la programación de talleres y espectáculos, “a los quince días superó las expectativas, teníamos espectáculos hasta agosto y talleres de lunes a sábados”.

Sancionada el 3 de diciembre, la ordenanza 2693-CM-15 reglamenta el funcionamiento de espacios culturales. Impulsada por el Frente de Artistas Independientes Autogestionados, incluye clubes cuya capacidad no supere los 250 espectadores, casas de artistas (hasta 50), bares y cafés culturales y teatros barriales (hasta 100).

Respondiendo a requisitos establecidos por la norma, “hicimos todos los ajustes necesarios”. Cuando Inspección General eleve su informe final “podremos decir que somos el primer espacio habilitado a través de esa ordenanza”. Hecho que para De Bento representa “una responsabilidad. Es como marcar algo en la historia. Creo que en el arte está el futuro de los jóvenes ante tanta cuestión política. No hay forma de dañar a alguien con el arte. Estar apostando a generar escenarios nos hace pensar que podemos resultar motivadores” para otros emprendedores, considera.

Cada uno puede marcar una diferencia. “Debería haber más lugares como Paico o La Casita Azul, enfocados en lo que saben hacer, buscando contenido y difundiéndolo desde el encuentro, la unión colectiva. Eso potencia. Nada es imposible, mientras no exceda la ley. El amor es más fuerte que cualquier otra cosa. Hoy me siento rico trabajando acá, era la búsqueda”, define.


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