Le alcanzó con el oficio

Boca no fue más que River, pero aprovechó una de las pocas chances que tuvo y volvió a festejar.



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FBaires

Somoza, aquí peleando el balón con Ponzio, se mostró seguro aunque –como todo Boca en general– hizo poco en ataque. Trezeguet jugó apenas nueve minutos.

Que Boca no fue más que River anoche en Mendoza, es una verdad tan grande como que al equipo de Julio Falcioni hoy por hoy le alcanza sólo con su sagacidad para ser más que su eterno rival. Como en el Chaco, en ocasión del primer superclásico del año jugado el último miércoles, Boca tuvo la astucia necesaria para detectar los puntos flacos de River para vencer y quedarse con la Copa que estuvo en juego en este doble duelo que se completó anoche en el Malvinas Argentinas. Hubo situaciones que se repitieron en Mendoza con respecto al superclásico jugado en el Chaco. River adueñándose del trámite, Boca regalando la iniciativa al rival, pero siempre agazapado buscando dar el zarpazo hacia el arco del Chino Vega. Por el lado de Carlos Sánchez, el equipo de Matías Almeyda progresó y llevó peligro con sus centros cruzados, aunque siempre resueltos por Sebastián Sosa, el arquero xeneize anoche. River se quedó rápidamente sin David Trezeguet (una fuerte contractura según el primer diagnóstico), siendo fue el primer golpe anímico para el Millo. Iban 9’ El siguiente llegaría 20’ después, cuando Pablo Ledesma ganó por la derecha y metió el centro para el cabezazo certero de Pablo Mouche. No fue Nico Blandi esta vez, con en Chaco, pero la jugada fue muy similar a aquella que ya sufrió River en Resistencia. Los de Almeyda no aprendieron la lección. Entusiasmados con la proyección ofensiva, se descuidaron atrás dejando espacios para que Boca resuelva a gusto. Esta vez los protagonistas fueron otros, (salvo Mouche, que pasó de asistidor a goleador) pero la situación fue muy similar a la ya vivida en el estadio Sarmiento. River siguió intentando por la derecha y sobre el final del PT casi lo empata, pero Cavenaghi no resolvió de la mejor manera un nuevo centro de Sánchez, de lo mejor de Millo en la etapa inicial. River pareció por momentos perder fuerza en el complemento. Urgido por el resultado, insistió con su fórmula por la derecha con Sánchez, pero Cavenaghi sin dudas no estuvo en su noche. Boca apeló a su oficio para mantener la ventaja. Chávez estuvo prácticamente desaparecido y jamás se pudo poner la pilcha de enganche. Al Xeneize le ayudó la endeble defensiva de River para llevar peligro, como aquella a los 5’ cuando un pelotazo largo de Sauro no pudo ser resuelta por Ramiro Funes Mori, y Mouche casi marca el segundo de no ser por el rápido anticipo de Vega. River tuvo una chance clara cerca del final cuando Ríos probó los reflejos de Sosa, quien una vez más respondió con solvencia. Boca le volvió a ganar al Millo. No fue una actuación deslumbrante ni mucho menos, pero el oficio para resolver las chances con las que contó, le alcanzaron para que River una vez más se vaya envuelto en frustración.


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Le alcanzó con el oficio