Lecturas para adolescentes en vacaciones





No sé si a usted le pasa, lector, lectora, pero yo extraño el momento en que les leía cuentos a mis hijos. Elegía el material cuidadosamente, creaba expectativa, los invitaba a mirar juntos la ilustración de tapa, a imaginar qué universos se esconderían entre esas palabras, y luego ellos hacían silencio y yo leía. Qué hermoso era sentir que estaba no sólo contando una historia, sino creando un camino lector, sembrando muy buena literatura para que luego ellos pudieran elegir y leer por su cuenta. Pero no sucedió así. Leyeron, sí, hasta el inicio de la adolescencia, y luego… luego se hicieron adolescentes, qué puedo decir.

Lo cierto, de todos modos, es que hay jóvenes que leen mucho. Hay chicos y chicas que luego opinan sobre los libros leídos, que son booktubers, que tienen blogs literarios. Y hay otros que no leen nada. Como todo en la adolescencia es extremo, sucede eso, leen o no lo hacen; no he encontrado el término medio, el espécimen que lea cada tanto. Y pienso que eso tiene su explicación en lo siguiente: en general no saben qué leer, la oferta es amplísima y la selección no siempre sale bien. Y cuando un no lector se esfuerza por leer un libro que resulta espantoso difícilmente vuelva por otro. Por eso pensé en hacer una lista de libros juveniles de autores argentinos que son increíbles, atrapantes, y todos los elogios que usted quiera. Todavía falta para que comiencen las clases, todavía y con suerte, si les recomendamos bien, lograremos que lean un libro. Y que luego quieran otro.

Una pequeña nota antes de ir a los títulos: las buenas novelas para jóvenes no ahorran temas, no tratan al lector en forma condescendiente, no suavizan la realidad. Lo único que las diferencia de los demás libros es que los temas, en general, tienen que ver con ciertas iniciaciones y experiencias como el primer amor, el comienzo de la vida adulta, el fin de la infancia. O a veces la única distinción es que los protagonistas son jóvenes. De cualquier manera, los buenos libros para jóvenes pueden ser leídos también por los adultos, con el mismo placer.

“La oscuridad de los colores” de Martín Blasco, editorial Norma. Es 1910 y, en medio de los preparativos para los festejos del primer centenario del país, un joven periodista recibe un encargo: investigar la desaparición de cinco niños ocurrida años atrás. Con esos datos Blasco crea una historia que bordea lo fantástico, lo siniestro, el misterio. Que nunca suelta al lector y termina con un giro tan impensado como original. Para quienes buscan esas historias que cortan el aliento, va entonces esta novela en la que no faltan experimentos científicos, un niño que se cree perro, alguien con poderes y una prosa magnífica.

“El hombre de los pies-murciélago” de Sandra Siemens, editorial Norma. Todos contra uno, así es el bullying. Y esa es la historia que cuenta Siemens sin callar nada, sin esconder la violencia ni el dolor. La historia de un adolescente que intenta hacerse invisible para que no lo molesten pero resulta el blanco de las burlas de todos, el eslabón débil. Esta es una novela valiente y necesaria, con una prosa ágil pero también poética y hermosa, que no se olvida fácilmente.

“Quiero escapar de ‘Brigitte’” de Eduardo Abel Giménez, editorial Comunicarte. Una increíble y genial novela de ciencia ficción para los amantes del género, con mutantes, animales insólitos y paisajes únicos. Brigitte es el planeta de la estrella Nux, y de allí intentará escapar el protagonista de esta historia quien vivirá, para lograrlo, tantas aventuras y se cruzará con seres tan extraños que es imposible decidir qué adelantar. Para quien prefiera leer cuentos en vez de novela, recomiendo de Giménez, un autor que cuando se descubre no se abandona más, su libro “La ciudad de las nubes”.

“Cartas al rey de la cabina” de Luis María Pescetti, editorial Fondo de Cultura Económica. Conocido por sus libros para los más chicos, su humor y su música, Pescetti también ha escrito obras para adultos y jóvenes, y esta, en particular, tan bella. Hermoso el libro como objeto, hermosas las cartas-poemas que una joven, Paloma, le escribe a quien la ha dejado o se ha alejado, el hombre que trabaja en la cabina de una grúa, tan alta, tan inaccesible. Son veintidós cartas que hablan de amor, de olvido, que interpelan, que hacen preguntas. “Cartas al rey de la cabina” es uno de esos libros que ponen los ojos rojos y que uno vuelve a leer una y otra vez. Y como el autor es Pescetti hay también un CD+DVD en el que él lee doce de las cartas y Juan Quintero canta doce canciones de otros autores que suman y completan la historia.

Yo siempre digo que si alguien no lee, grande o chico, es porque no ha encontrado el libro que lo atrape para siempre. Ojalá alguno de estos títulos, entonces, encuentre a su lector, y que ambos se hagan inseparables.

Como todo en la adolescencia es extremo, sucede que leen o no lo hacen. Si alguien no lee, grande o chico, es porque no ha encontrado el libro que lo atrape para siempre.

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Como todo en la adolescencia es extremo, sucede que leen o no lo hacen. Si alguien no lee, grande o chico, es porque no ha encontrado el libro que lo atrape para siempre.

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