Leen la sentencia ante una gran expectativa

Los cinco imputados por el crimen de la taxista reginense Mariela Rodríguez escucharán hoy la sentencia luego de que el fiscal Miguel Fernández Jadhe pidiera reclusión perpetua para todos. Los abogados de los acusados habían reclamado la absolución, ya que entienden que no hay pistas firmes, sino dichos de dichos que no fueron corroborados con los hechos. Más de cien reginenses concurrieron a todas las audiencias.

VILLA REGINA (AR).- Desde que comenzó la instrucción de la causa por el crimen de Mariela Rodríguez, los imputados mantuvieron una misma postura hasta el día de hoy: aseguraron no conocerse entre sí mientras estuvieron en libertad, excepto Inostroza con los Suárez por ser vecinos.

Y algo similar ocurre con el testigo «clave» René Miranda Cancino. Unicamente Aldo Pacher confirmó que aquel concurría a su desarmadero, pero negó la versión que lo incrimina y que haya sido consumidor de drogas. Lo mismo ocurrió cuando se le preguntó sobre la supuesta reunión que se hizo en su propiedad, la noche anterior al asesinato.

Pacher está incriminado además por su ex mujer, quien negó que el imputado se haya acostado temprano. «Se fue durante la madrugada en la camioneta y volvió a las pocas horas», señaló Natalia Lorena Fuhr, quien además aseguró que González Pino concurría al desarmadero.

Rubén Suárez dijo en su momento que en noviembre del «95 estaba viviendo en Ingeniero White, junto a su mujer. Sus dichos fueron ratificados por su pareja, por su suegra y por un tío, aunque las tres declaraciones parecieron muy armadas, ya que recordaron datos puntuales de hace más de cinco años con llamativa claridad, y no supieron responder, por ejemplo, qué habían hecho el 27 de noviembre del año pasado. Las contradicciones fueron resaltadas por el fiscal a la hora de efectuar su alegato, en el que pidió reclusión perpetua para los cinco procesados.

Mario Suárez declaró que esa madrugada se encontraba en la casa de sus padres, y que la Policía le armó esta causa, «para parar la bronca y hacer responsable a alguien del crimen del taxista».

Javier Inostroza negó cualquier participación en el asesinato, aunque dijo que a la víctima la conocía de vista, ya que una tía suya vivía frente al domicilio de la víctima.

González Pino aseguró que estaba viviendo en Río Gallegos. A pesar de que negó conocer a los imputados, fueron varios los testigos que lo relacionaron con Pacher y también fue señalado como uno de los jóvenes que concurrían a la casa de la víctima. Sin embargo, esta conclusión del fiscal fue rebatida por quien era en aquel entonces la pareja de Mariela Rodríguez.

Con respecto al arma utilizada, los peritos establecieron que se trataba de un arma blanca y de doble filo tipo daga. Patricia Chirino, ex cuñada de los hermanos Suárez imputados, aseguró que vio llegar a los dos acusados a la casa de los padres y decir «la matamos, loco».

La joven dijo que uno de ellos tenía un arma como la descripta por los peritos, además de tener sus prendas manchadas con sangre.

A partir de ese día, dice que las amenazas sobre su persona se sucedieron.

González Pino ya suma 16 años por estafas

VILLA REGINA (AR).- Guillermo González Pino se hizo conocido ante la opinión pública, cuando se lo detuvo por el triple crimen de Cipolletti. También le llegó el procesamiento por el crimen de Mariela Rodríguez. Sin embargo, al menos hasta ayer, es conocido en el ambiente judicial por sus estafas con cheques y con la venta de automóviles.

Incluso él mismo reconoce haber estafado a gente «pero a la que tiene plata», asegura.

Con 30 años de edad, la seguidilla de condenas por este tipo de delitos le suman 16 años, incluyendo la de asociación ilícita en la que también fue condenado el comisario José Luis Torres de Cipolletti.

Muy hábil para hacer los negocios y para convencer de una u otra manera a que no hagan las denuncias, o apostando al cansancio tras los innumerables reclamos de los compradores de buena fe, se cree que son muy pocas las estafas que cometió y que terminaron llegando a juicio.

Con respecto a la causa de Mariela Rodríguez, había manifestado que «en esta causa tenemos calle (lograr la libertad). No hay nada y no tuve nada que ver». Lo mismo repite a la hora de hablar sobre el triple crimen de Cipolletti.

Sin embargo, las sentencias son las que mandan, y habrá que ver si González Pino seguirá siendo «famoso» por sus estafas, o si desde hoy pasará a ser considerado como un asesino.

Algunos testigos con muchas dudas hicieron tambalear las coartadas

VILLA REGINA (AR).- La versión que dio Rubén Suárez al asegurar que al momento del crimen estaba viviendo en Ingeniero White fue ratificada por su mujer, su suegra y un tío que vive en Bahía Blanca.

Sin embargo, las declaraciones de estas tres personas se mostraron «muy armadas» y dando detalles muy precisos de lo que hicieron en esos días de noviembre del `95. Esto llamó la atención, especialmente porque por ejemplo, no supieron responder -ya que gozaban de aparentemente muy buena memoria- qué habían hecho el 27 de noviembre del año pasado.

Dijeron que se acordaban de lo realizado por el cumpleaños de un amigo de Bahía Blanca, aunque luego señalaron que a la fiesta no concurrieron porque no tenían dinero para llevar un regalo.

Los jueces y el fiscal intentaron profundizar sobre lo que hicieron el 27 de noviembre del «95, aunque con algunas preguntas, las versiones mostraron algunas contradicciones.

Quien fue sometido a varios careos fue el testigo «clave» René Miranda Cancino. Aseguró que el estuvo en el desarmadero cuando Pacher dijo que «hay que matar a la taxista de mierda por quedarse con el dinero» y que luego le contó que la habían asesinado por quedarse con el dinero de la venta de droga.

Sin embargo, salió airoso de las confrontaciones con otros testigos, y sus dichos los mantuvo con seguridad durante todas las audiencias a las que fue citado.

Incluso se llevó a cabo un reconocimiento en el desarmadero de Pacher para comprobar si Miranda cancino habría podido ver a quienes charlaban en el exterior cuando supuestamente se acordó matar a la taxista. Sus dichos cobraron más fuerza luego de mostrar en dónde se encontraba. En el juicio declararon 42 testigos. La gran mayoría, al momento de especificar sus versiones, aseguraron que eran «dichos de dichos».

Las últimas dos audiencias fueron realizadas en el Tribunal de Roca, y no hubo declaración de testigos. Se realizaron para tratar de establecer desde qué teléfono se llamó a la base para pedir el taxi.

Sin embargo, en el «95 no se contaba con la tecnología actual, por lo que ese dato sigue siendo un misterio.


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