Liliana Parodi recupera la magia del acto creativo

La pintora y docente maragata Liliana Parodi presenta una propuesta plástica que integra las concepciones artísticas de la cultura europea y la indígena. "Texturas. Pinturas en papel", muestra de trabajos realizados a partir del aire y el color con la técnica de la aerografía, se inaugura este lunes a las 20 en la sede de la Asociación Amigos de lo Nuestro, en Rivadavia 148 de Viedma. La exposición estará abierta hasta el 2 de diciembre, dando el espacio a sus alumnos.



VIEDMA - En los primeros meses de este año Liliana Parodi comenzó a investigar qué sucedía cuando la pintura era lanzada hacia el papel por un chorro de aire, utilizando las posibilidades creativas que le otorgaba el aerógrafo y las pinturas en aerosol.

En este proceso la plástica maragata descubrió que algunas culturas indígenas patagónicas y americanas usaban un método similar para concretar sus pinturas rupestres, aunque a pesar de muchas teorías aún no está dilucidado cómo lograban la técnica.

"En ceremonias grupales estas culturas plasmaban imágenes en las cuevas con un sentido mágico; convocaban a una energía de otros planos, propiciaban situaciones como la caza, a partir de capturar la imagen con la pintura".

"La línea de formación que recibí de la Escuela de Artes es europea -que me aportó muchísimo-", pero explica que hay otra visión desde las culturas precolombinas y patagónicas. "Eso es lo que estoy intentando recuperar; la relación con el paisaje, y la reactualización de la memoria de estas culturas que están conviviendo con nosotros a través de sus descendientes".

"Yo no soy europea ni indígena; me identifico como pintora y necesito armar una identidad propia. Y creo que somos muchos los que estamos en esta situación, tenemos una carga en nuestra memoria genética de Europa, pero a la vez nacimos en un suelo con culturas fuertes y potentes. Mi trabajo es tratar de integrar esto, y la muestra es el inicio de un trabajo; no es algo aislado".

Dividida en los dos salones de la sede de la Asociación Amigos de lo Nuestro, la exposición "Texturas. Pinturas en papel" muestra las etapas de su evolución con la técnica y las posibilidades de registro que dan el aire y el color.

"El artista no capta sus necesidades personales, sino una voluntad colectiva, más allá de que sea expresa o no. Los pintores lo hacemos a través de los colores, y en esta muestra yo soy como la canalizadora de una cantidad de voluntades que pasan a través de mis imágenes".

"También intento romper con ciertos estereotipos de cómo se arma o presenta una muestra, desde qué lugar visual hay que hacerlo. Pero sin intentar imponer nada, sino proponiendo un nuevo espacio".

Además del color, de esta muestra participan las texturas desde el soporte de la pintura en papel. "Estamos pasando por una situación de mucha restricción económica. Los materiales, el enmarcado cuestan, y por esto salió la propuesta de pintar sobre papel y materiales que he encontrado en la calle, en el río o entre escombros".

Así también se metieron en los cuadros elementos que se fueron cruzando en su vida, entregando formas y relieves para las obras. "Eso fue mágico; fue recuperar la magia de la pintura desde el encuentro con el paisaje y el entorno".

Liliana expresa que en esta visión propia se enfrenta a muchos conceptos rígidos preestablecidos. "Está el estereotipo de cuál es la mirada que hay que tener, cómo se debe utilizar el lenguaje visual, qué está aceptado y qué no.

Hay una cultura que se impone y que restringe. Por eso yo creo que desde esta propuesta tengo una responsabilidad, que es aceptar el desafío de nombrar las cosas como uno las siente. Este es un espacio legítimo, tanto como los otros. No es un espacio alternativo."

Parodi nació en Entre Ríos y al terminar el secundario se trasladó hasta Buenos Aires con la necesidad de ampliar horizontes. Se encontró con la medicina, estudió tres años, hasta que finalmente a partir de su participación en unos talleres, la plástica se incorporó definitivamente a su vida.

"El color comenzó a curarme, a elevarme, despertando la alegría de la conciencia, era un camino que resonaba tanto interiormente que me sacaba del abismo. Y esto fue tan fuerte, me trasformó tanto, que sentí que quería transmitir las posibilidades que el color tenía y multiplicarlo para quien lo necesitara".

Terminó la carrera en la Escuela Prilidiano Pueyrredón y desde el año 1989 está radicada en Carmen de Patagones, donde ejerce la docencia en la Escuela de Artes Alcides Biagetti.

Según la artista maragata, "el arte es un camino para todos"

La pintora maragata cree en la necesidad de encarar el arte "apartándose de la idea de que el artista es un ser aislado. Hay que recuperar estas culturas indígenas que transmitían el arte y sus vivencias desde lo cotidiano y lo colectivo, donde el acto creativo era sagrado y unía lo cósmico con lo terrestre".

"El arte es un camino para todos, la capacidad de crear es innata a cada uno de nosotros, pero lamentablemente nos han ido coartando esta posibilidad, que es la que nos permite crecer, elegir, saber ser libres y respetar al otro".

"No vinimos a este mundo para aniquilarnos unos a otros, ni a competir mal, sino a crecer, a aprender. El arte nos devuelve una realidad que trasciende esas limitaciones humanas, por esto es esencial que exista desde sus múltiples posibilidades. No sabemos hacia dónde vamos, pero lo necesitamos tanto como el aire para respirar".

Liliana destaca el valor y la necesidad de todas las expresiones artísticas: "yo recorro el camino de la pintura, pero a la vez necesito de quien escribe, del que baila o del que hace música", y reflexiona que "necesitamos encontrarnos en un momento en que nos ha invadido tanto la angustia, la frustración, el sinsentido".

"El arte siempre le ha devuelto al hombre la posibilidad de ver más allá, de elevarse. También nos permite sacarnos lo malo que nos pasa -no todo es belleza-. Si yo me siento mal, o violenta, tengo la posibilidad de ponerlo en el material y no actuarlo contra el ser humano que tenemos al lado".


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