Llegaron los K- segunda generación

por Arnaldo Paganetti



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Hay más dinero en las arcas estatales, asistencialismo y una autoridad ejecutiva fuerte, lo que desalienta los desbordes sociales y las rebeldías empresarias. Pero, a juzgar por bochornosos episodios que trabaron la jura de Luis Patti como diputado, permitieron que lo hiciera el "trasvestido" Lorenzo "Borocotó" y mantuvieron en un limbo humillante al ex canciller Rafael Bielsa, la calidad institucional sigue dejando mucho que desear.

Cuando en 2001, la gente salió a las calles con sus artefactos culinarios -escaseaba el efectivo, estaba en marcha la incautación de los depósitos y el Presidente de entonces Fernando De la Rúa se desgajaba como una margarita-, la exigencia era que se fuesen todos los políticos. Se superó la emergencia y el nuevo mandatario peronista, Néstor Kirchner, recompuso en su primera etapa el lazo de la dirigencia con la sociedad.

El 23 de octubre de 2005 convalidó K su gestión en las urnas: casi el 40 por ciento de los argentinos le dio legitimidad, aprobando la dura negociación de la deuda externa, los cambios en la Justicia, el control sobre las cuentas públicas y el manejo del caótico fenómeno piquetero, que se fue acotando por cansancio, dando paso a los reclamos no menos contundentes de los trabajadores a sueldo.

Cuando algunos ilusos esperaban que Kirchner aflojara con el látigo y la amarga medicina patagónica, para permitir el diálogo y el consenso, dobló la apuesta: frente al fantasma de la inflación -tras echar a Roberto Lavagna, después de finiquitar su pleito con Eduardo Duhalde- acorraló a supermercadistas y productores agropecuarios, entre otros, para implementar una rebaja en los precios, bajo la amenaza de movilizar a ligas de consumidores y subir las retenciones a las exportaciones.

Si tendrá éxito en su táctica de escarmiento, el tiempo lo dirá. La carestía de la vida estará a fin de diciembre en el orden del 12 por ciento anual. Paralelamente, homogeneizó su gabinete virándolo más a la izquierda y desplazó a algunos kirchneristas de la primera hora, alentando la llegada de los "K-segunda generación", en su mayoría ex subordinados de Carlos "Chacho" Alvarez, quien también retornó al primer plano con su puesto en el Mercosur, en reemplazo de Duhalde.

¿De quiénes estamos hablando? De los diputados Agustín Rossi (Santa Fe); Julio Arriaga (Río Negro); Diana Conti (Buenos Aires) y Oscar Massei (Neuquén); del flamante ministro Jorge Taiana; del funcionario de la Cancillería Eduardo Sigal; de la titular de Defensa, Nilda Garré; del tucumano José Vittar, en el PAMI; de Juan Manuel Abal Medina, en la secretaría de la Gestión Pública; de Eric Calcagno, nuevo embajador en Francia. La lista no se agota aquí.

A Rossi, nuevo jefe de la bancada del PJ, le encomendó, además, la misión de terminar con el dominio de Carlos Reutemann y Jorge Obeid, en Santa Fe; Patricia Vaca Narvaja deberá ayudar a consolidar al kirchnerismo en Córdoba, y Alberto Balestrini, ex intendente de La Matanza, es quien tiene el objetivo de terminar de disciplinar al duhaldismo, cuyos integrantes en su gran mayoría decidieron quedarse del lado de afuera del cementerio en el que permanecerá el "cabezón" mientras sea el pingüino el que baje las órdenes.

En una reunión de peronistas que resisten la impronta de Kirchner, Hilda "Chiche" Duhalde se quejó amargamente de los compañeros de su sector que impidieron la jura de Patti como diputado, a pesar de que éste les aportó casi 400 mil votos. "Es una vergüenza lo que protagonizaron junto con el kirchnerismo", dijo "Chiche" y se desmayó.

Desempolvando una frase que popularizó internamente el ex diputado Carlos Larreguy, la salteña menemista María Lelia Chaya gritó: "El mismo que trajo el loco, que se lo lleve", en obvia exigencia -hoy utópica - al matrimonio Duhalde, para desactivar al presidente Kirchner.

Duhalde, como se dijo desde estas columnas, insiste en que está retirado, aunque subterráneamente lance líneas hacia Mauricio Macri, Roberto Lavagna y radicales alfonsinistas, en piques por ahora muy difusos. El ex ministro de Economía desensilló hasta, por lo menos, mediados del año próximo y el presidente de Boca aceptó el consejo de su asesor ecuatoriano e irá despacio. La semana pasada, la riojana Alejandra Oviedo, mientras la llama del senador Carlos Menem se va apagando, rechazó una invitación de Mauricio. Luego comentó que el empresario por el momento sólo tiene peso en la Capital Federal y no prende en el interior, "donde hay que ser peronista para ganar", subrayó.

Un "K-primera generación", desplazado, señaló a este diario que el Presidente gastó demasiado rápido a cuenta de la victoria legislativa. "No sé si le queda para dar vuelto", y citó varios episodios: el acercamiento a la Venezuela de Hugo Chávez en contra de Estados Unidos en la Cumbre de las Américas, en Mar del Plata; el "borocotazo" y el plan "canje de bancas"; la salida de Lavagna y sus acusaciones de corrupción en el área de Julio De Vido quien, dicho sea de paso, rindió satisfactoriamente examen la semana pasada ante inversionistas norteamericanos.

Otros kirchneristas, también relegados, aceptando el verticalismo del fundador del movimiento, justificaron la cooptación de "Borocotó", una avivada criolla, y las trabas puestas al ex comisario Patti, porque éste habría incurrido en delitos de lesa humanidad durante la pasada dictadura militar. ¿La justicia electoral? Bien, gracias. Nunca le impidió someterse a la votación de los ciudadanos.

Admiten los disciplinados a regañadientes (¡ojo, no debe saberse que critican por lo bajo a Kirchner!) que la comedia de enredos entre Bielsa y Kirchner no sirve más que para horadar el prestigio de las instituciones. Le reconocen al ex canciller una faceta humana que lo hizo volver sobre sus pasos, atormentado por la duda y la repulsa popular. Alguna vez, su amigo leal Eduardo Valdez, manifestó risueño: "Dicen que el loco es Marcelo (por el ex DT de la selección de fútbol), pero el verdadero loco es Rafael").

Mirando hacia adelante, si Bielsa entra en el Congreso, su lugar será "la Siberia", por lo que no habría que descartar que termine abrevando en otro lugar distinto al Frente para la Victoria-PJ.

Es que colérico, cuando se enteró por Alberto Fernández que Bielsa se negaba a ir como embajador en Francia y que pensaba jurar como diputado, Kirchner reflexionó en voz alta: "Pensar que estos dos años tuve que gobernar con los Béliz, los Bielsa y los Lavagna". Se olvidó del ministro de Justicia, Horacio Rosatti.

Otro que espera mayor manejo de poder es el piquetero oficialista Luis D´Elía. Exultante, fue sorprendido por un cronista de este diario en los pasillos del Congreso. Tras elogiar a Kirchner´, lanzó dos críticas inesperadas: habló de "desmanejos" en el sector de Obras Públicas y atacó "el pacto del gobierno con los dueños de los medios" (sic).


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