Lluvia de críticas y algunos apoyos



MEXICO/WASHINGTON – El presidente de México, Vicente Fox, sostuvo que si la construcción del muro fronterizo es una medida electoral de Bush, “en el pecado llevará la penitencia”, porque no se puede entender el desarrollo de EE.UU. “si no es por las corrientes migratorias”.

El presidente mexicano también afirmó que la construcción del muro fronterizo es algo “vergonzoso, indigno de un país democrático”. Desde Canadá, el presidente electo mexicano, Felipe Calderón, calificó de “grave error” la ley del Congreso promulgada por Bush y comparó la iniciativa con el “Muro de Berlín”. Para el canciller Luis Ernesto Derbez la doble muralla es una “tontera” y un “insulto” que deja sin resolver el tema de la migración ilegal.

En tanto, un documento de 27 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) calificó ayer al muro de “una medida unilateral, contraria al espíritu de entendimiento que debe caracterizar la atención de los problemas comunes entre países vecinos, y afecta la cooperación en el hemisferio”.

En tanto, Amnistía Internacional acusó a Bush de “criminalizar” la migración y consideró que la ley que firmó este jueves constituye “un retroceso en materia de derechos humanos”, dijo a la AFP, Alfonso García, coordinador de cabildeo de la organización en México.

En EE.UU., los republicanos celebraron la promulgación mientras demócratas, hispanos y la Iglesia Católica se mostraron consternados.

“Este es un paso más para que Estados Unidos sea más seguro y para frenar la oleada de inmigrantes ilegales”, se congratularon en un comunicado conjunto el jefe de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, y el presidente de la Cámara de Representantes, Dennis Hastert. “Los jefes del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso se opusieron a la ley sobre el muro, ignorando las exigencias de los estadounidenses”, dijeron ambos congresistas .

El jefe de la oposición demócrata en el Senado, Harry Reid, replicó que “al poner la política electoral por encima de políticas públicas sensatas y al preocuparse más por la protección de sus escaños que por la protección de nuestras fronteras, este Congreso que no hace nada, celebra la firma de una promesa vacía , y un muro al que no se le asignaron fondos (y) que probablemente nunca sea construido”, añadió.

La Iglesia Católica también lamentó la decisión de Bush: “Este es un día triste para Estados Unidos”, dijo Gerald Barnes, obispo de San Bernardino, en nombre de la Conferencia de Obispos. “La construcción de la valla no solucionará el problema de la inmigración indocumentada (…). Lo que conseguirá es alentar a los (inmigrantes a recorrer) caminos más peligrosos” para entrar.

(AFP/DPA)


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