Lo definió el día de las exequias de Néstor Kirchner



ARNALDO PAGANETTI (Agencia Buenos Aires)

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Confirmó ayer Cristina Fernández –tal como anticipó “Río Negro”– que irá por la reelección. “Vamos a seguir adelante... siempre supe lo que tenía que ser y lo que debía hacer. Lo supe el 28 de octubre (de 2010, el día de las exequias de su esposo, Néstor Kirchner) en este mismo lugar, cuando miles y miles que pasaron por aquí a despedirlo, me gritaron ‘fuerza Cristina’... vamos a someternos una vez más a la voluntad popular, como siempre”. Al despejar la incógnita principal, la Presidenta también admitió condescendiente y risueña que había puesto “en capilla” al diputado Carlos Kunkel, quien cuando ella se encontraba en Roma a principios de este mes, alardeó que el anuncio oficial se haría el 23 de junio, esto es mañana en el teatro Argentino, de La Plata, y que su compañero de fórmula sería un peronista. Dijo que había manejado los tiempos y que hubiese preferido esperar un poco más, pero que las versiones periodísticas médicas y psicológicas echadas a rodar el fin de semana pasada y que afectaban a su círculo más íntimo, la impulsaron a decir “basta” y manifestar su “compromiso irrenunciable e irrevocable” para tomar la posta y ser “un puente entre las nuevas y viejas generaciones”. No reveló durante su mensaje, transmitido por la cadena nacional de radio y televisión, la identidad de su acompañante. En el sector VIP, en la primera fila, se encontraba el gobernador de Santiago del Estero, el radical K Gerardo Zamora, sobre quien se posaron las expectativas luego de que la semana pasada la Presidenta afirmó que “la concertación no fracasó” a pesar de la defección del actual vicepresidente Julio Cobos. “Designar a Zamora sería como tropezar dos veces con la misma piedra y eso podría no ser digerido por la ciudadanía”, razonó ante esta agencia uno de los principales operadores de la Casa Rosada, que tiene su corazoncito en un hombre del Justicialismo, más precisamente en el mandatario de Chaco, Jorge Capitanich. También ayer, Capitanich (quien se puso en “línea” en los dos últimos meses bajando 12 kilos) respondió que todavía no había recibido ningún ofrecimiento, pero agregó que si se lo concretaban aceptaría. Fue dura la Presidenta contra dirigentes del arco opositor. En especial, sin nombrarlos, se refirió a Mauricio Macri y Fernando “Pino” Solanas, tratándolos de “refugiados” en la capital federal. Además, castigó sin mencionar a Cobos, al decir que los medios “lo habían ungido presidente” en julio del 2008, tras el conflicto con el campo. No ironizó en esta oportunidad sobre las apreciaciones de Eduardo Duhalde y Elisa Carrió, quienes se cansaron de presagiar que Cristina no se presentaría a las elecciones del 23 de octubre y que ello provocaría “un nuevo escenario político”. Quienes en la Casa de Gobierno vivaron a la Presidenta indicaron que se sorprendieron con el mensaje, pero añadieron que nunca dudaron de su determinación. “No había plan B, el rumbo era en un sentido o en un sentido”, ratificaron entre otros los senadores José Pampuro y Miguel Pichetto y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. La nominación del aspirante a vice quedó como un elemento secundario. “Los votos son de ella, pero entre sus cualidades deberán figuran la lealtad, la previsibilidad y la solidaridad con el modelo”, dijeron. No pasarán muchas horas hasta que se conozca su identidad.


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