Lo picó una viuda negra y el hospital no tenía suero

Ocurrió en Rincón de los Sauces. La víctima fue un chacarero. Como no había suero antiarácnido, decidieron trasladarlo a Neuquén, pero después de hacer 80 kilómetros en ambulancia se encontraron con que la ruta estaba cortada por una manga de agua, único tramo del camino que permanece sin asfaltar. Finalmente, mandaron el inyectable desde Neuquén y cruzaron el cañadón a pie. El hombre se recuperó, pero la



RINCON DE LOS SAUCES (ARS).- Un chacarero picado por una araña viuda negra vivió una odisea por la falta de suero antiarácnido. Fue derivado desde el hospital local a Neuquén, pero no pudo llegar porque el camino estaba cortado. El hecho, que pudo terminar trágicamente, puso en evidencia las falencias sanitarias y los problemas de comunicación que afrontan los rinconenses.

Un hombre de mediana edad que vive en el sector de chacras de Rincón de los Sauces, fue picado por una viuda negra en la zona rural donde desarrolla su actividad.

El hombre, que inmediatamente experimentó adormecimiento y dolor, se acercó urgentemente al hospital, donde no había suero antiarácnido para suministrarle.

Desde el nosocomio dispusieron su urgente traslado a Neuquén, pero tras 80 kilómetros de recorrido en ambulancia el paciente tuvo que ser regresado a Rincón porque la Ruta del Petróleo estaba cortada por el agua en el sector que continúa siendo de tierra.

Al parecer, a raíz de las fuertes precipitaciones de los últimos días aumentó considerablemente el caudal de un cañadón que atraviesa la calzada.

Según confirmó telefónicamente a “Río Negro” el director del nosocomio local, Héctor Sánchez, finalmente el suero, que fue traído desde Neuquén y cruzado a pie por el cañadón inundado, le fue inyectado al paciente, salvando su vida.

“En realidad no sabemos certeramente si se trató de una viuda negra (pero) los síntomas fueron similares a los que produce ese arácnido”, dijo a “Río Negro” el profesional.

Consultado sobre la falta de suero en el hospital, teniendo en cuenta que diariamente entre 4.000 y 5.000 petroleros trabajan en el campo, expuestos a picaduras de serpientes y arañas, Sánchez explicó que existe una dotación permanente de sueros antiofídicos pero no así del antiarác

nido.

Según explicó, por ese motivo hubo que recurrir a Neuquén, desde donde enviaron la sustancia para inyectarla al paciente.

Este diario pudo confirmar así que el hospital no tiene reserva de suero antiarácnido. Las únicas dosis que en muy pocas ocasiones guarda el hospital, son donadas por las compañías petroleras de la zona.

 

Las empresas tienen

 

“Río Negro” dialogó con tres empresas petroleras que operan en ésta ciudad, las que aseguran contar con el suero requerido en sus bases de operaciones, inyectables que conservan a una temperatura adecuada ante cualquier contingencia.

Las compañías aseguraron que “los equipos que salen al campo a desarrollar diferentes tareas, también transportan el suero como medida de seguridad, al igual que otros medicamentos o máscaras para gas sulfhídrico”, manifestaron.

Sin embargo, desde el sector empresario reconocieron que “los sueros antiofídicos y antiarácnidos, se llevan solamente cuando las áreas de operaciones hidrocarburíferas son muy alejadas de los centros poblados y los operarios van a estar varias semanas en el campo, para estar bien preparados ante cualquier eventualidad”.

Otros profesionales consultados ayer, informaron que “ante éste tipo de picaduras, hay que intentar relajar al paciente, ya que el veneno es del tipo paralizante, hasta inyectar el suero. Mientras tanto, se debe aplicar Valium u otro relajante para contrarrestar el efecto de rigidez que produce el veneno y que sin tratamiento adecuado produce un paro cardiorespiratorio.

Las viudas negras suelen encontrarse en la zona de Rincón de los Sauces, principalmente en las bases de las compañías petroleras donde hay acumulación de caños, chapas o desperdicios de la actividad.

Riesgo de paro cardiorrespiratorio

RINCON DE LOS SAUCES (ARS).- Ciertas arañas como la viuda negra, inoculan un veneno con potentes toxinas cuyos efectos, junto con el dolor y la inflamación de la picadura, son parálisis muscular y trastornos neurológicos que pueden llegar a producir un paro cardiorespiratorio.

Estas consecuencias, se potencian en personas con bajas defensas, principalmente en niños y ancianos. Si las picaduras son del tipo graves (categoría que se conoce por los síntomas expuestos), es necesario solicitar asistencia médica de inmediato, sabiendo que cada minuto perdido el veneno que se distribuye en el organismo a través del torrente sanguíneo.

Una vez en el centro de salud, en lo posible, se debe informar de la naturaleza de la picadura, su origen y cantidad si se ha producido más de una.

Algunos profesionales recomiendan que si el episodio fue en un lugar alejado, en lo posible se lave la zona afectada con agua y jabón y si el veneno ingresó por alguna de las extremidades, colocar vendas en la zona anterior a la picadura, apretando la extremidad para dificultar la expansión del veneno, pero sin que el vendaje se transforme en un torniquete.

Cuanto más relajada esté la persona picada, más tiempo le tomará al veneno irrigarse por el organismo, por lo que se recomienda tranquilizar al damnificado y no forzarlo a actividades físicas que aceleren el bombeo cardíaco. En el hospital le suministrarán un antídoto antiarácnido.

Por otra parte, el tiempo del que dispone una persona picada antes de que sus órganos principales se entumezcan, varía según la velocidad en que se distribuyó el veneno, la cantidad de toxinas que ingresaron al organismo y las defensas de la personas.

Se conocen casos de personas que fallecieron después de una hora de ser picadas por una viuda negra y otras que lograron sobrevivir sin el antídoto.


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