Lo que ocurrió en Pilo Lil

JUNÍN DE LOS ANDES- Según lo que se conoce hasta el momento, en la madrugada del 7 de marzo, el sargento ayudante José Aigo y el oficial inspector Pedro Guerrero se disponían a regresar a Junín, luego de realizar diversos controles propios de la Policía Rural en la zona de Pilo Lil. Pero alrededor de las 2.10 divisaron las luces de un vehículo estacionado sobre la ruta 23 y decidieron hacer un control preventivo más. Resultó una camioneta Mitsubishi L200 blanca, patente COM474, en la que viajaban tres personas. Según el relato preliminar, sujeto al contraste de la reconstrucción, el sargento Aigo descendió del vehículo para la identificación del conductor y la documentación del rodado, mientras que el oficial Guerrero se mantenía por detrás, a un lado del móvil policial, en apoyo de su compañero. Los tres ocupantes de la camioneta descendieron, mientras Aigo hacía las verificaciones de rutina, a cierta distancia, merced al uso de una linterna en medio de la noche. Cuando Aigo se acercó para iluminar el interior del rodado, uno de los individuos -a la postre, Salazar Oporto- extrajo un arma y disparó varias veces. Dos tiros dieron en Aigo por la espalda, y uno de los proyectiles tuvo orificio de salida por el tórax del infortunado policía. El delincuente habría utilizado un arma similar a las de la Policía. El oficial Guerrero habría efectuado un par de disparos con una escopeta antitumultos que tenía por precaución, para de inmediato echar mano de su arma reglamentaria, con la que efectuó varias percusiones que pusieron en fuga al victimario y a su compañero. En todo momento el conductor de la camioneta permaneció en el lugar y fue detenido por el propio Guerrero, tras ayudar a su compañero caído. Hasta allí la versión entregada a los medios por el jefe de Policía provincial, en ocasión de su visita a Junín de los Andes. Sin embargo, en el testimonio de Juan Marcos Fernández ante el juez hay algunos matices. Por caso, el joven (que luego sería procesado por falso testimonio) refirió que en los momentos previos al desenlace conducía por la ruta 23. Tras una curva, vio luces. Avanzó otros 200 metros y advirtió las balizas de la patrulla policial, desde la que se le ordenó la detención. El primer encuentro, dijo, fue con el policía Aigo, quien le pidió la documentación del vehículo, a lo que accedió para luego descender por pedido del uniformado. Fernández exhibió el contenido de una mochila y el policía pidió lo propio a los otros pasajeros, quienes accedieron a esa orden, siempre según Fernández. Pero en una de las mochilas Aigo halló la funda de un arma. Acto seguido “me pidió que corriera el asiento de atrás de la camioneta; me preguntó qué llevaba ahí y le dije que tenía el cricket. Me preguntó si tenía armas y le dije que no”. La declaración agrega: “Yo estaba al lado de la puerta del acompañante. El asiento se levanta, pero en ese momento no lo pude levantar. Entonces Aigo dijo que debía demorarnos por no colaborar. Ahí le pidió los documentos a la persona que iba adelante. En ese momento, esta persona reacciona de una manera re violenta, (Aigo) le dice que se quede quieto (pero el pasajero) empieza a disparar. Cuando empiezo a sentir los disparos me tiro al piso”, dijo en ese tramo de su declaración. (ASM)


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