Lo quieren enjuiciar por la muerte del gato de la vecina

Fue en Loncopué y la causa se tramita en Zapala. La fiscalía pidió la elevación a juicio. El defensor dice que no hay pruebas y no se deben gastar recursos estatales en casos insignificantes.

NEUQUÉN (AN).- “Garfield”, como el personaje de historieta llevado al cine, se llamaba el gato de una vecina de Loncopué. Un día apareció muerto con un alambre alrededor del cuello. La policía le tomó fotos al cadáver, hizo un croquis del lugar, se armó un expediente y se apuntó a un hombre de 76 años como presunto autor. Esa causa está ahora a punto de llegar a juicio oral por pedido de la fiscalía, y se trata de uno de los casos más insólitos que maneja la justicia neuquina. “En 20 años de ejercicio de la profesión nunca vi algo así”, dijo el abogado Cristian Hendrickse, quien asumió la defensa del imputado. Ayer le pidió al juez Oscar Domínguez que desestime la acusación y no realice el juicio oral como solicitó la fiscalía. En diálogo con “Río Negro”, Hendrickse se mostró comprensivo con la gente que ama a los animales, pero encuadró este caso en particular bajo dos parámetros: el dispendio de recursos destinados a instruir esta investigación, y la falta de pruebas. “Deberían utilizarse los criterios de insignificancia y de oportunidad. Los recursos que el Estado le asigna a la fiscalía son limitados” por lo que “debería priorizarse la atención sobre aquellas causas que afectan los intereses colectivos de la comunidad”, señaló el abogado. Por otra parte, argumentó sobre la falta de pruebas en contra del imputado. “La dueña del gato es la única que lo acusa. No hay testigos ni otros elementos que lo comprometan”, indicó. El delito por el cual se acusa al hombre de 76 años es “daño”. El fiscal que pidió la elevación a juicio de la causa es el subrogante Mariano Álvarez. Por estos días el juez Domínguez debe resolver. Desproporción La investigación de la muerte de “Garfield” cumplió con todos los pasos habituales que se siguen ante la presunta comisión de un delito, lo cual revela cierta desproporción en el accionar de la justicia. El caso también pone al descubierto la necesidad de contar con mecanismos alternativos al sistema penal para la resolución de conflictos, como por ejemplo la mediación. Según explicó Hendrickse, en el transcurso de la investigación se tomaron fotos del cadáver del gato, secuestraron el alambre que había alrededor de su cuello, y hasta hicieron un croquis del lugar. Todo fue incorporado al expediente con meticulosidad. La dueña del animal alega que su vecino le confesó el “crimen”, algo que el hombre niega. “Esa es la única prueba con la que pretenden hacer el juicio”, dijo el defensor.

Luis García

Es comprensible el amor de la gente por sus mascotas –dice el abogado del acusado– pero este caso evidencia dispendio de recursos.


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