Loeb hace todo sencillo y sus rivales se desesperan





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Un clásico mundial.  El francés Loeb y su navegante Elena, en lo más alto del podio.

Sebastien Loeb volvió a lucirse con su manejo en suelo cordobés y hasta dejó la sensación que más que acelerar a fondo está cumpliendo con un trámite. Para el tetracampeón del mundo todo es sencillo, todo lo contrario para sus rivales, los que hacen pedazos sus autos para tratar de destronarlo. En Córdoba logró su cuarta victoria en fila en el Rally de la República Argentina y parece que, salvo una debacle, será difícil que se le escape su quinto título.

En los caminos de las serranías cordobesas, complicados como nun-ca por culpa pura y exclusiva de la lluvia que fue protagonista excluyente de la cuarta prueba del Mundial, el tetracampeón ratificó su contundencia.

En esta nueva edición de la clásica prueba argentina quedó demostrado como nunca, tal vez, que para estar adelante del francés sus rivales tienen que asumir riesgos extras.

Sino, cómo se explica la debacle que sufrió Ford, con los golpes que se pegaron los fineses Mikko Hirvonen y Jarri-Matti Latvala habían comenzado dominando la prueba, hasta con visos de paliza a la estrella que tiene el equipo Citroën.

Loeb ni se inmutó por los más de cincuenta segundos que Hirvonen le metió en La Cumbre-Agua de Oro. Siguió con su ritmo hasta que acomodó su C4 a cómo estaban los caminos. En ese lapso, sus rivales se bajaron solos de la lucha y el francés edificó una cómoda victoria, que también le sirvió para recuperar la punta en el Mundial.

A la gente parece no importarle el abrumador dominio de Loeb, sobre todo cuando el rally mundial desembarca en Córdoba. Si es Loeb, o en su momento fue Tommi Makinen, Carlos Sáinz o Miki Biassion.

El dominio de Loeb es abrumador, pasó en Montecarlo, después en México y lo ratificó en Argentina. No existe prueba por virtudes propias y errores ajenos. Lo deportivo se vuelve relativo.

Es cierto que Loeb cuen-ta con el respaldo de un gran equipo como Citroën, también con un auto fantástico como el C4 y un presupuesto multimillonario. También es un acto de justicia resaltar que el piloto se encargada de agregar mucho talento.

Las comparaciones siempre son feas. Pero, quién no se acuerda de lo que sucedió en la Fórmula 1 con el alemán Michael Schumacher, al que después de sus siete títulos se le pidió el retiro para que los espectáculos fueran más atractivos, porque todo era previsible y aburrido, y eso no vende.

¿Qué pasará con el futuro del rally, si Loeb sigue arrasando con todo? Depende exclusivamente el piloto francés. Está claro que hay un antes y un desde su desembarcó en el rally. Dueño de casi todos los records habidos y por haber, parece que a su historia todavía le faltan muchos capítulos por escribir. Un consejo, hay que seguir disfrutándolo porque tiene un estilo para manejar que lo hace diferente a todos.

 

RAÚL BERNAL

rbernal@rionegro.com.ar


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Loeb hace todo sencillo y sus rivales se desesperan