Los argentinos y el estrés del Mundial

Me pregunto como coach ontológico qué es lo que nos pasa a los argentinos y a nuestras emociones en el contexto de un Mundial de Fútbol, ese irrepetible fenómeno que tiene lugar cada cuatro años y encuentra gratamente hermanada a toda la sociedad.

Y así, como por arte de magia, cuando estemos dando rienda suelta a la “euforia”, hermana mayor de la “alegría”, esa maldita grieta que “no” nos permite soñar con “el acuerdo social” irá desdibujándose para que los Montesco y Capuleto (como en el melodrama de William Shakespeare) se unan para correr detrás de un sueño: “Ser campeones para el resto del mundo”.

Los coaches ontológicos aprendemos a leer las emociones de las personas y sabemos así de lo peligrosa que puede ser una “emoción” cuando golpea nuestra puerta para instalarse muy cómodamente, dejando de serlo para convertirse en “un estado de ánimo”.

La segunda pregunta interesante es: ¿qué nos pasa a los argentinos que descreemos de lo nuestro? Y cuando me refiero a lo nuestro en este caso particular es a esa selección, porque en lugar de alentarla y confiar en su potencial hacemos todo lo contrario.

¿Creemos en general los argentinos en todo lo nuestro?

La respuesta, permítanme los lectores, voy a ponerla en duda, ya que observo que nuestra mirada siempre está puesta en el afuera como si “aquello” necesariamente fuese mejor que el “esto nuestro”.

En los mundiales de fútbol la “euforia” puede dar paso al estrés emocional, que es un sentimiento de tensión física y proviene de pensamientos y situaciones que nos hacen sentir frustrados, furiosos o nerviosos, y nuestro cuerpo reaccionará a esa demanda.

Está comprobado estadísticamente que en épocas de mundiales de fútbol las entradas a distintos centros de salud por ataques cardíacos y derrames cerebrales aumenta notablemente, especialmente entre los grupos de población de riesgo.

¿Qué es lo que ocurre científicamente?

Aumenta el nivel de testosterona, tanto en hombres como en mujeres, en el momento de un partido, y eso hace que también aumente la agresividad.

¿Cómo manejar esas emociones y el estrés durante el próximo Mundial?

Aceptar lo que no se puede cambiar, hacer ejercicio, comer bien, dormir lo necesario, meditar y aprender a respirar pueden ser algunas herramientas.

Y por último una reflexión desde la mirada de una coach, plasmada en una pregunta:

¿seremos capaces los argentinos de tomar el desafío –una vez pasado el Mundial y por qué no en esta etapa previa– de trascender todos nuestros rencores saliendo de nuestro estado de queja e ir en busca de esa nación grande?

Nunca mejor inmortalizada que en este momento y para finalizar el artículo, la frase del filósofo José Ortega y Gasset: “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!”.

*Coach ontológico

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