Los asambleistas deciden esta noche si levantan cortes



Actualizado a las 13:15

Buenos Aires (Télam).- Los numerosos asambleístas que los ambientalistas de Entre Ríos esperan convocar para esta noche -tanto en Gualeguaychú como en Colón- podrían ser el paso principal para un comienzo de solución entre los gobiernos de Argentina y Uruguay para el diferendo por la construcción de dos plantas pasteras en la orilla oriental del Río Uruguay. Desde siempre, los asambleístas y ecologistas -con epicentro en Gualeguaychú- rechazaron la “construcción” de las dos pasteras -la finlandesa Botnia y la española Ence- a la espera de un “profundo, independiente e internacional estudio de impacto ambiental” de ambos emprendimientos, aunque en las últimas semanas se mancionó directamente el “rechazo a todo” lo que pueda alterar el Río Uruguay.

Es que -ante lo estancado del diálogo y de los avances para encontrar acuerdos entre las partes (ambientalistas, Gobiernos y empresas) y las últimas declaraciones de Tabaré Vázquez en su visita a Bolivia -“las construcciones de las plantas no se paran”- las comunidades de Gualeguaychú y Colón están hiperdesconfiadas de las “posturas políticas” uruguayas y directamente hablaron de rechazar la presencia de las empresas sobre el Río Uruguay. “No entienden que directamente no los queremos en el Río Uruguay porque son nuestra perdición”, fueron las palabras que se repitieron hasta no hace mucho en la muy nutrida asamblea de Gualeguaychú, con la presencia de vecinos de Colón también.

No obstante, en las últimas semanas hubo un fino y delicado trabajo político desde la casa Rosada y desde el gobierno de Jorge Busti hacia los ambientalistas para que “flexibilizaran” sus posturas con respecto a las pasteras de capitales extranjeros. Es así que se llega a la noche de hoy en Entre Ríos, con muchas expectativas del inicio de una posible nueva vía de solución al empantanado conflicto para una incipiente via de solución. Para muchos hoy puede ser el “Día D”, -pero que poco tiene que ver con el desembarco en la década del `40 de los aliados en las costas de Normardía, en Francia-. Sí podría ser el desembarco de propuestas y posturas superadoras -si los vecinos los permiten- para un hipotética salida al diferendo que afecta a argentinos y uruguayos y a los gobierno de ambas orillas del Río de la Plata.

Si bien la “pelea” de los entrerrianos comenzó hace más de tres años atrás en Gualeguaychú y en Paraná, con las primeras reuniones y la conformación de la Asamblea Ciudadana Ambiental (ACA), los vecinos y ambientalistas tuvieron su “bautismo de fuego” en la gran marcha realizada al Puente Internacional General San Martín el 30 de abril de 2005, con la presencia de más de 40 mil personas, cosechando un importante éxito mediático y político y logrando de esta forma, además, la manifestación popular más importante de la historia de nuestro país por una cuestión -en principio- ecológica.

Antes de esa marcha -la primera en la que a nivel nacional se conoció el conocido “No a las Papeleras, sí a la Vida”-, la protesta entrerriana tenía características provinciales y luego se logró su “nacionalización”, tanto en el aspecto político como periodístico. Posteriormente, el problema generado por la construcción de las dos pasteras sobre el Río Uruguay dejó de ser sólo un problema estrictamente ecológico-vecinal, para transformarse en un conflicto social, político y diplomático, sobretodo tras la primera declaración pública del presidente Néstos Kirchner (en la primera semana de mayo del año pasado), cuando afirmó: “El problema del Río Uruguay es una causa nacional”.

Desde ese entonces, los vecinos de Gualeguaychú y Colón comenzaron a transitar un largo camino hasta hoy: con marchas, congresos, travesías sobre el río, prolongados cortes de ruta, advertencias internacionales y foros. Todos esfuerzos que podrían concluir esta noche con o sin una nueva modalidad de sus protestas y permitiendo abrir el camino a un diálogo entre ambas naciones.


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