Los chicos sembraron miles de peces en el Limay

Arrojaron 25.000 alevinos en el balneario municipal de Plottier. Ayudarán a mantener la población de truchas de la variedad arco iris. Los niños tomaron conciencia de que hay que evitar la depredación.



NEUQUEN (AN).- Micaela, de 5 años, sostiene un vaso con las dos manos. La niña, con cuidado de madre, concentra sus ojos en el recipiente y se asegura de que Juan, José, Manuel y Pedro se mantengan activos.

Cuando llega el momento, Micaela se agacha y arroja al particular cuarteto en el río. Con la mirada los sigue algunos metros hasta que los peces -en realidad alevinos- se pierden en las aguas del Limay. Allí termina el efímero contacto con las mascotas que en pocos segundos se mezclan con otras 25 mil pequeñas truchas arco iris.

Como Micaela, 500 alumnos de escuelas primarias y de jardines de infantes de Plottier y de esta capital liberaron cientos de pequeñas truchas de seis o siete centímetros en el sector del balneario municipal de Plottier.

Las arco iris son la variedad que mejor se adapta a las aguas locales y los chicos quienes mejor preparados estarán para defender un recurso permanentemente expuesto a la depredación.

La siembra de peces es una iniciativa que psicultura y el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN) viene realizando en varios puntos de la provincia. El objetivo es contribuir a la reproducción natural de los peces que se ve seriamente afectada algunas veces por factores naturales y por la intervención del hombre en la mayoría de los casos: furtivismo, pesca con redes o contaminación.

Sin embargo, el director de Turismo de la provincia, Roberto Sacconi, destacó la actividad como “fundamental para la educación de nuestros chicos, porque desde ellos se inicia la concientización para que después se generalice”.

La liberación se inició cerca del mediodía, cuando trasladados por una camioneta de los guardafaunas de la provincia, los alevinos fueron recibidos con aplausos por los chicos que vivieron una jornada especial.

Los chicos de entre cinco y diez años formaron una larga fila y esperaron con un vasito en la mano que los técnicos les entregaran los alevinos.

Por algunos minutos los chicos sintieron que los peces eran suyos y hubo varios casos -como el de Micaela- que hasta les pusieron nombre, aunque dentro del vaso era muy difícil identificar a las mascotas.

Lucía, de 7 años, les sonrió, trató de tocarlos y les habló cariñosamente.

De los 25.000 alevinos liberados sólo sobrevivirán unos 6.000.

La mayoría será alimento para los más grandes y otros serán engullidos por algún ave.

Cuando los peces tengan un kilogramo de peso, el riesgo estará en cada uno de los muchos furtivos que asolan el río.

De los sobrevivientes, un número menor llegará a la vida adulta y podrá ser capturado para después ser devuelto a su medio.

La caza deportiva es muy importante para la región, “por eso es imprescindible que la población tome conciencia y cuide el recurso”, sostuvo Sacconi.

De 5 mil ovas (huevos) que deposita una trucha, sólo el 70 u 80 por ciento sobrevive.

En esta mano que el hombre le da a la naturaleza, las ovas se toman y se las mantiene en peceras preparadas con agua de río.

Las ovas devienen alevinos que después de 20 o 25 días están preparados para conocer el nuevo hogar.

Las autoridades que promovieron la actividad enviaron a los chicos un mensaje claro para promover el cuidado de la naturaleza.


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