Los chinos y los Rolls-Royce



Todos los ricos son bastante parecidos. Sean ellos chinos, alemanes, ingleses o venezolanos. Con bastante independencia de sus culturas. Su poder adquisitivo parece mandar. Esto surge claro de los recientes anuncios formulados por la empresa automovilística Rolls-Royce, ahora de propiedad de la alemana BMW, acerca de la mejora y recuperación de sus ventas. La mencionada empresa automotriz vende fundamentalmente dos modelos de lujo: el Phantom (con varios tipos y precios que oscilan entre los 450.000 y los 380.000 dólares, y el nuevo Ghost, más barato, que está en el mercado desde diciembre pasado, con un precio “más acomodado” del orden de los 250.000 dólares. Para la generalidad de la gente, todos ellos inalcanzables. Con la recesión del año pasado (pese a tener una clientela, esto es una demanda, bastante inelástica) sus ventas cayeron un 17% cuando se colocaron apenas unos mil automóviles Rolls-Royce en todo el mundo. Pero la empresa dio –no obstante– utilidades. Este año las ventas ya subieron un 50%. En los primeros cinco meses del año se vendieron unos 680 Rolls-Royce y se espera que el ejercicio en curso finalmente culminará duplicando las cifras del año anterior. Las ventas en el exterior superarán –por vez primera– las del tradicional mercado británico. China, donde la BMW tiene una fuerte presencia y donde existen cinco agencias de venta de Rolls-Royce, será –según se cree– líder en el crecimiento de las ventas. Está claro: Gran Bretaña está en crisis y el eje económico del mundo se desplazó hacia Asia. Las ventas de los Rolls-Royce, también. Era sólo de esperar. (*) Analista de Agenda Internacional

GUSTAVO CHOPITEA (*)


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