Los comedores suman solidaridad

Ya son cuatro las escuelas roquenses que brindan el servicio de comedor los fines de semana. Los directivos de la escuela pionera dicen que mejoraron las relaciones en el establecimiento.

La escuela 317 fue la pionera en tener el comedor los fines de semana.
ROCA (AR)- Esta historia comenzó sin estridencias, como nacen las grandes cosas que lle-gan a producir cambios sustanciales. Un grupo de empresarios roquenses tomó contacto meses atrás con directivos y padres de la escuela 317 de las 250 Viviendas, preocupados por el flagelo del hambre en los menores. Se organizaron e implementaron un comedor de fin de semana, para ver qué pasaba.

Hoy, a tres meses del emprendimiento, funcionan comedores similares en cuatro escuelas, que alimentan los sábados y domingos a unos 500 chicos roquenses. Pero la idea no termina allí: el Grupo Ayuda de la Fundación CAIC, motor principal de la iniciativa, prevé seguir sumando colegios y continuar con la obra durante el verano. Por ello, solicitaron a la comunidad que colabore con esta cruzada, para lo que están distribuyendo bonos solidarios por 10, 20 y 50 pesos. Además, cuentan con el aporte de unas diez empresas locales que suman dinero y mercaderías. Se trata de una red solidaria que cada día se fortalece más, y que puede contribuir a evitar la desnutrición de cientos de niños.

Robinot Villegas, director de la 317, señaló que tras la apertura del comedor disminuyeron los daños en el colegio (antes debían cambiar vidrios cada 15 días) y el nivel de agresiones hacia los docentes. «Se empiezan a ver resultados en las carpetas, en la atención en clase, en la conducta. Charlando con los maestros ve-mos que los chicos están en otra onda, en estudiar, desarrollar vínculos, compartir cosas. Por eso, instamos a que otras escuelas se animen, porque es una gran experiencia, que ayuda y gratifica».

El «efecto dominó» que produjo la experiencia piloto en la escuela 317 tuvo múltiples aris-tas. El Grupo Ayuda comenzó con ocho integrantes y hoy suma a 25 miembros dispuestos a lle-var la iniciativa donde los convoquen. Para ello, es necesario que funcionen las cuatro «patas» del proyecto, todas imprescindibles. «La primera pata es la escuela, que debe estar compenetrada con el proyecto para facilitar el lugar; la segunda es la comisión de padres, que es fundamental ya que son los que arman, limpian, cocinan y sirven a los chicos; la tercera somos nosotros que distribuimos la mercadería; y la cuarta es la financiación, que es muy importante porque la demanda es muy grande. Sobre todo ahora, que pensamos sumar una quinta escuela (la 56 de barrio Campamento) y seguir con los comedores durante el verano», dijeron Ricardo Epifanio y Roberto Musto, del Grupo Ayuda.

Dentro del grupo solidario se destaca el aporte fundamental de la nutricionista Mariel Rinaudo, quien se ocupa de preparar los menúes teniendo en cuenta la cantidad de chicos y los valores nutricionales necesarios.

Entre los beneficios que se desprenden de esta auténtica cruzada solidaria, está el de fortalecer los lazos entre las familias. «Se armó un grupo muy lindo, somos muy unidos. Después de servir la comida, nos reunimos y almorzamos los padres juntos, es una buena comunión. Planeamos pasar las fiestas de fin de año en conjunto, ya que hay muchos padres desocupados», señalaron Hilcia Leal y Rosa Parra, madres de chicos que asisten a la 317.

Los interesados en colaborar con esta importante obra pueden llamar a los teléfonos (02941) 430689 (escuela 317), 422171 (Rinaudo), 156-42028 (Epifanio) o 156-41826 (Musto).


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