Los «cuentos» que usan para entrar





Los modos para engañar a personas incautas -sobre todo adultos mayores- son múltiples:

En algunos casos, los delincuentes ofrecen llevar a la persona en auto a su casa. La llaman por su nombre: «Fulana, ¿te llevamos? Soy Tal ¿no te acordás de mí? El hermano de… o el vecino de…»

En otros intentos, fingen tener que encomendarle a la víctima una suma importante de dinero. «Señor/a Fulana. Tal me dio esto para que se lo entregue. Es mucho dinero y es peligroso que usted ande con esto por la calle, así que la acompaño a su casa».

Si no, la clásica: tocan el timbre e invocan ser policías persiguiendo a un ladrón que corre por los patios, o ser de una empresa de telefonía o de cable que deben hacer una reparación.

En todos los casos, la intención es entrar al domicilio donde, saben, viven sólo personas muy mayores, con el fin de robarles dinero o pertenencias.


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