Los 'davides' de la antiglobalización arremeten contra el Goliat de la OMC
Actualizado a las 11:50
HONG KONG (AFP), Por Ana Fernández – Bajo una fuerte protección policial, unos se reúnen en el lujoso Palacio de Congresos de Hong Kong y otros en unas carpas precarias en un parque de la ciudad para analizar el mundo desde la perspectiva de ganador o de víctima por la liberalización del comercio mundial que promueve la OMC. A la misma hora que las 149 delegaciones de la Organización Mundial de Comercio empiezan a dar razones para concluir la Ronda de Doha, decenas de jóvenes venidos de todo el mundo empiezan a acudir perezosamente en la fresca mañana hongkonesa a las coloridas carpas erigidas en el Victoria's Park para analizar el impacto de la OMC en sus vidas y en las de millones de sus semejantes.
La intervención de los dirigentes cubano, Fidel Castro, y del venezolano, Hugo Chávez, por vídeo conferencia anunciada por los organizadores en el 'auditorio', un lugar habilitado con decenas de sillas al aire libre, ha sido anulada y un representante filipino hablará en lugar de ellos. Un poco más allá, en otra carpa, las Voces de la Gente de Asia, exponen el impacto de la OMC en las comunidades asiáticas, que es un calco de las africanas o latinoamericanas.
El impacto de la integración del comercio mundial en pequeños agricultores y ganaderos de Vietnam, la privatización de la pesca en Filipinas, las consecuencias de las políticas de la OMC en la mujeres pobres de Manila, la OMC vista a través de los apestados, los Dalits, de India, el acceso de los pobres a los antirretrovirales contra el sida… Son un desfile de historias humanas de gente corriente -zapateros, campesinos, carpinteros, pescadores – que contrastan con la frialdad con que los ministros negocian desde la OMC asuntos que tienen una repercusión directa en cientos de millones de personas en todo el mundo. Pero desde la conferencia ministerial de la OMC en Seattle (1999) ya han empezado a dotarse de voz y la hacen oír cada vez más alto y con más fuerza, tanto que no pueden seguir siendo ignorados.
«Goliat está manco y muy débil. Está de rodillas», dice a la AFP el brasileño Adriano Campolina, director de la organización no gubernamental ActionAid Brasil. «Ya no consiguen vender una mentira por tanto tiempo», dice de las consecuencias de las políticas públicas que están relegando a la gente a segundo plano, adoptadas por los países que participan en estas negociaciones de la OMC.
Los países en desarrollo, dice Campolina, «han entendido que Estados Unidos y la Unión Europea no podrán seguir imponiendo los intereses de sus multinacionales». Lo único que se entiende del discurso de Tran Thj Thanh en vietnamita, es la constante referencia a WTO (sigla en inglés de la OMC) y las esperanzas que ha depositado la gente en su país para que logre eliminar los subsidios de los países industrializados que distorsionan el comercio, en particular de los productos agrícolas, del tercer mundo.
Pero se pregunta «si constituye un ambiente favorable y la capacidad de crear lo mejor para toda la gente». Quizá la respuesta se la pueden dar los millones de firmas recabadas por organizaciones como Oxfam, el Llamamiento Mundial para Actuar contra la Pobreza (GCAP) y decenas de otras organizaciones, mejor estructuradas y por ende con mayor acceso que ellos a los grandes del mundo, en favor de un comercio justo que han entregado en los últimos días a los principales actores de la negociación y de la mundialización.
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