Los días boca arriba
Horacio Licera
hlicera@rionegro.com.ar
Datos
- Desde la pequeña ventana vertical del hospital se veía un cielo cortado por las ramas de una palma. Quizás allí estaba el zorzal que siempre cantaba con las primeras luces del día. Sobre el rumor de la calle, en el afuera con gente sin dolor, el zorzal celebraba el nuevo día. Era el momento más esperanzador entre las horas de suero, estudios y quirófano. Tiempo después, en el café Martínez, frente al Hospital Italiano lo volvimos a escuchar. Siempre está dijo el mozo. Solo atinamos a levantar un poco el capuchino y hacer un brindis intimo a aquel pajarito que había pintado con melodías aquellos días opacos.
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