Los dueños de la pelota

El 10 de Independiente, Orlando “Lalo” Porra, y el 15 del Neuquén RC, Tomás Browne, en un reto imperdible.





Desafío :: Fútbol vs Rugby

Orlando Porra y Tomás Browne son dos de los deportistas neuquinos con mejor pie, ambos son determinantes en sus equipos y gracias a su talento natural se transformaron en los dueños de la pelota.

«Río Negro» reunió al 10 de Independiente y al 15 del Neuquén RC para conversar sobre la trayectoria de cada uno y luego concretar un desafío imperdible.

Lalo y Tomás llegan al predio del club Azul, uno aparece con tres pelotas de fútbol y el otro trae una guinda en sus manos.

Los protagonistas se saludan, rápidamente comienzan a charlar y a consultarse sobre la técnica adecuada a la hora de usar el pie.

El que más pregunta es Lalo, para el volante de Independiente la ovalada es toda una novedad, mientras que para el fullback del Neuquén RC la redonda es más conocida. Browne jugó al fútbol hasta los 13 años y cree que esa etapa fue fundamental para hoy ser el pateador del equipo.

Porra nació en Pedro Luro, inició su carrera futbolística en las inferiores de Tiro Federal de Bahía Blanca, pero desde 2005 está radicado en la provincia del Neuquén. «Mi mamá tenía un problema de salud y nos fuimos a vivir a Bahía, jugué ahí hasta que una empresa de Buenos Aires me vino a buscar para jugar un torneo en el exterior. Fuimos a Italia y me quedé a jugar allá pero éramos cuatro extranjeros y sólo había lugar para tres, así que preferí volver porque extrañaba mucho», contó uno de los mejores futbolistas que han pasado por la zona. «A Independiente llegué gracias a un amigo, ya hace mucho que estoy acá y no me voy a ir de Neuquén», cerró.

Tomás siempre jugó en la región, a los 13 años se puso la pilcha Azul y sólo se la quitó para ponerse la Verde del seleccionado de Alto Valle.

Esas dos camisetas lo han llenado de gloria. Con la Azul han derrotado en los últimos años a cuanto rival patagónico se les cruzó por el camino y a partir de marzo comenzarán a jugar el Torneo del Interior A, un certamen que reúne a los mejores clubes del país. Mientras que con la Verde del Alto Valle consiguió un ascenso heroico y en 2013 lograron mantenerse entre las seis mejores uniones de la Argentina. «Pensar en 2014 luego de un 2013 tan bueno me da miedo. Pero este año tiene un condimento extra con el ascenso del Neuquén RC y con el objetivo de mantenerse con Alto Valle. Sin dudas que los que pasaron fueron los dos mejores años de mi historia como jugador», largó el rugbier que trabaja y está a una materia terminar sus estudios universitarios. «Trabajo y estudio, a veces el tiempo no alcanza para todo, pero esto es lo que nos gusta entonces lo hacemos. El jugador tienen fecha de vencimiento», confesó Browne.

¿Ser el «dueño de la pelota» te transforma en egoísta?

OP: No, si yo me tengo fe le pego, uno sabe donde se siente cómodo para pegarle. Por ejemplo el otro día Leo Larenas me pidió un tiro libre, lo deje y fue gol. Lo único que nunca voy a negociar son los penales.
TB: El día que estás derecho le pegas de todos lados, pero a veces mi hermano me lo pide y lo dejo. En realidad tiene que ver con la confianza que te tenés ese día.

¿Qué detalles tienen en cuenta a la hora de patear al arco o a la H?

OP: Uno va conociendo a los arqueros y sabes como se mueven. Últimamente estoy cambiando un poco y trato de patear al palo del arquero porque ya saben que siempre le pegaba por arriba de la barrera.
TB: Cuando jugamos de visitante trato de caminar la cancha, tomar las medidas y si hay viento le prestas atención a las banderas o a los álamos. Esos detalles pueden ser importantes.

¿Qué tanto tiene que ver con el buen presente de sus equipos, los entrenadores que tienen?

OP: Gustavo (Coronel) tiene mucho que ver. Él es entrenador, utilero, consejero, «canchero» y siempre está pendiente de nosotros. Ya lo conocemos y nos conoce, pienso que si captas el mensaje del entrenador vas a lograr muchas cosas, la comunicación es fundamental para que te vaya bien. Nosotros tenemos un buen grupo.
TB: Nosotros sentimos que estamos todos en la misma sintonía, ellos están pendientes de nosotros y eso es fundamental. Los entrenadores con sus ganas y nosotros con la nuestras es una gran conjunción.

¿Cómo es ser futbolista profesional en Neuquén?

OP: Es difícil, yo tengo 33 años, no tengo obra social y faltan muchas cosas para ser profesionales como debe ser. Hace poco pude irme a jugar a otro lado, pero quiero seguir acá porque estoy cómodo y el club es mi segunda casa. Pero cuando consiga un trabajo fuera del fútbol y que sea estable dejaré de jugar.

¿Cómo es ser deportista amateur?

TB: Yo trabajo y estudio. A veces hay que hacer elecciones y el tiempo no alcanza para todo. Pero esto es lo que me gusta hacer, quiero aprovechar estos años para estar mejor y a veces hay que resignar cosas.

¿Cómo se imaginan dentro de unos años?

OP: Por mi jugaría hasta los 40 años, pero tengo una familia que me necesita todos los días. Me gustaría estar ligado al club para ayudar y aportar lo que pueda. Entrenador no quiero ser, fui desprolijo como jugador, pero quiero devolverle algo al club que es mi segunda casa.
TB: Se viene un año muy largo, vamos a empezar a competir en marzo y terminaremos en diciembre, va a ser duro pero quiero disfrutarlo al máximo. Hoy estoy dando una mano en las divisiones juveniles, me gusta mucho y el día de mañana quiero seguir ligado con el club. En el Neuquén RC me siento querido, cómodo, siempre se portaron bien y quiero estar para lo que haga falta. Me gusta dirigir la primera.

Porra y Browne son dos muchachos que disfrutan de su deporte y aprovechan sus condiciones al máximo. Ambos tienen la responsabilidad de sacarle el jugo a las pelotas paradas y a su vez cargan con la responsabilidad de pedirla cuando el partido se pone bravo. Uno la pide para tenerla y el otro para patearla afuera.

Texto y conducción: Sergio «Checho» Arregui – Fotos: Matías Subat – Video: Carlos Andres Ferreyra.


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