Cómo afecta la devaluación al ciudadano común

Toda devaluación genera una pérdida de valor en el poder de compra de la moneda nacional. Implica un recorte al salario real, mayor inflación y a la larga, más pobreza.




En alza. El precio del dólar no deja de subir.

La definición más sencilla indica que la ‘devaluación’ es la pérdida de valor de una moneda en relación a la otra. En términos prácticos y poniendo las cosas en el terreno de la economía argentina, una devaluación sucede cuando el peso argentino pierde valor en relación al dólar, o en otras palabras cuando el dólar sale más caro.

Cada vez que ‘sube el dólar’, la moneda nacional pierde valor. Las consecuencias de una dinámica como esta, son mucho más profundas que la imposibilidad de atesorar o de gastar en moneda extranjero. En especial cuando la pérdida de valor de la moneda nacional se convierte en un proceso crónico y permanente, como viene sucediendo en Argentina desde hace casi 20 años.

La consecuencia más conocida que tiene una devaluación, es la pérdida de valor de las tenencias en pesos, lo que genera una fuerte aversión al peso y moviliza a los ahorristas a demandar dólares, o cualquier otro instrumento financiero que les permita escapar de la depreciación de sus tenencias. A esto se refieren algunos economistas al afirmar que “Argentina hace tiempo que no tiene moneda”. Sucede que una de las funciones básicas del dinero es operar como depósito de valor, algo que no sucede si al guardar pesos, esos pesos valen cada vez menos a medida que transcurre el tiempo.

Otro efecto inmediato es el encarecimiento de las importaciones. Sale más caro comprar en dólares. Todos los productos tecnológicos como celulares o informática, imprescindibles en tiempos de pandemia, incrementan su valor en pesos. De la misma forma, se encarecen los viajes al exterior y los consumos fuera del país.

Cada vez que ‘sube el dólar’, la moneda nacional pierde valor. Las consecuencias de una dinámica como esta son profundas y duraderas en el tiempo.

Existen no obstante, otras consecuencias menos explícitas, pero tal vez más dañinas.

La primera es que en la práctica, toda devaluación implica una caída de los salarios reales para todos aquellos que reciben ingresos fijos en pesos. Los empleados en relación de dependencia no tienen la posibilidad de ajustar sus salarios cada vez que sube el dólar. Ello implica que a medida que sube la cotización de la divisa, los salarios medidos en dólares son cada vez más bajos. Un sencillo ejemplo indica que un empleado de rango medio que ganaba $50.000 en octubre de 2019 cuando el dólar oficial cotizaba a $60, ganaba u$s 833. Suponiendo que ese empleado recibió un aumento del 20% durante los últimos 12 meses y que hoy gana $60.000, resulta entonces que al tipo de cambio oficial de $83,7 ese empleado gana u$s 722, mientras que si se toma como referencia el blue, gana u$s 315. En pocas palabras, cada vez que existe una devaluación, quienes reciben ingresos fijos en pesos, ven recortado el poder de compra de sus haberes.

Una segunda consecuencia que refuerza el punto anterior, es el traslado a precios que se verifica cuando se acelera la cotización de la divisa norteamericana. Existe en este sentido un mecanismo de transmisión directo sobre la cadena de costos a nivel interno, en tanto numerosas ramas de la industria utilizan bienes e insumos importados para poder funcionar, los cuales se pagan en dólares. Al encarecerse el dólar, se incrementan inmediatamente los costos, lo cual luego es trasladado a los precios finales. Pero existe también un mecanismo indirecto relacionado con aquello que Argentina exporta: alimentos. El incremento en el precio del dólar implica un mayor incentivo a exportar, a fin de obtener una mayor rentabilidad. Los productores requieren entonces un precio más alto en pesos a cambio de transar los bienes exportables fronteras adentro del país. El problema es que aquello que Argentina exporta (carne, grano, y sus derivados harina, aceites), forma parte de la canasta básica y de la dieta de los argentinos.

En resumen, toda devaluación implica un traslado directo a los precios, es decir implica mayor inflación. Y mayor inflación, en especial cuando el aumento de los precios impacta de lleno en alimentos, significa que habrá más personas con dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Una devaluación entonces, conlleva a la larga mayores índices de pobreza.  

Datos

$190
La cotización que alcanzó el dólar blue en la jornada de ayer.
46%
La devaluación que registró el dólar blue desde que se anunciaron las nuevas medidas de restricción a mediados de septiembre.

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