Los fantasmas de la guerra

El filme de Bauer confronta a un periodista con su pasado



por: ALEJANDRO LOAIZA

alejloaiza@yahoo.com

Corría 1982 y se desataba un conflicto que marcó a fuego las páginas de la historia argentina. Mientras una gran parte de la sociedad acompañaba la decisión del gobierno militar de atacar las islas Malvinas para recuperar la soberanía nacional sobre las mismas, un numeroso grupo de jóvenes se enfrentaba a un combate imposible en una tierra desconocida.

Hoy, año 2005, es posibl mirar hacia atrás y observar uno de los más oscuros episodios de nuestro pasado con una angustia insalvable. Por un combate absurdo, por una matanza inexplicable, porque no importan tanto los derechos geográficos como el hecho irremediable de la muerte segura a la que fueron enviados estos chicos en una afrenta improbable ante uno de los países más poderosos del planeta. Pero claro, mientras uno escuchaba la sucesión de “comunicados” en la radio y las madres preparaban tortas especiales envueltas en papel celofán y bufandas que se perdían en las manos de los “dueños de la guerra”, ellos sufrían el miedo, la muerte y el frío en un lugar desolado y remoto. Esta es la premisa sobre la cual se centra el filme de Tristán Bauer (que regresa a la ficción luego de realizar una carrera más que interesante en el área de los documentales) que está basado en el libro de Edgardo Esteban, un excombatiente.

La historia acompaña a Esteban, un ex soldado de Malvinas que ahora trabaja como periodista, quien recibe una llamada desesperada de la esposa de uno de sus compañeros en el frente. Vargas, a quien nunca más vio luego del '82, intentó suicidarse. El país transita otro episodio fatídico a fines del 2001 con la crisis que elevó a De la Rúa por el aire en un helicóptero que se perdió en las fauces de la impunidad. Sin trabajo, Vargas comienza a recuperar los fan

tasmas de la guerra (que creía enterrados) y sin poder compartirlos ingresa en una depresión difícil de manejar que lo lleva a tratar de acabar con su existencia.

Acompañando a su amigo postrado en un coma profundo, Esteban (Gastón Pauls) también entrará a la galería de terror ubicada en un lugar recóndito de su memoria que lo llevará a la “isla” una y otra vez, reviviendo los pormenores que debieron enfrentar con sus compañeros, Vargas (Pablo Ribba) y el correntino (César Albarracín).

El filme de Bauer, conmueve desde el tema en sí, que a cualquier espectador argentino lo afecta (un poco más, un poco menos), sin lugar a dudas, más allá de la edad y la cercanía que pueda poseer con el hecho. Pero aún el director no puede desligarse del todo de su pasado como documentalista lo que, por momentos, confunde al público al mezclar escenas re

ales y la voz en off de Pauls (que indudablemente recuerda a su andar televisivo en “Ser urbano”), con la trama en sí, lo que le quita un poco de continuidad a la historia. Cualidad, que igualmente, no atenta contra la contundencia del relato, apoyado en excelentes interpretaciones (sobre todo de Virginia Innocenti como Marta, la esposa d Vargas) y una apreciable factura técnica, especialmente en las escenas de combate.

A pesar de esto, quedará un sinsabor amargo, ya que el realizador lleva al espectador hacia un espacio en el que el planteo de la guerra queda en un segundo plano ante el hecho de una derrota en manos inglesas, difícil de digerir. Como en el reciente documental “Locos por la bandera”(2004, Julio Cardoso), si bien se hace hincapié en las secuelas del combate, poco se habla de lo absurdo del conflicto, de lo innecesario de la matanza, de que no tiene valor hablar de vencedores y vencidos, si ha muerto una gran cantidad de seres inocentes por eso.

A pesar de esto “Iluminados por el fuego” es noble y valiente al retomar un tópico que parecía enterrado en la historia y al revalorizar a los excombatientes y cuestionar el abandono al que, como país, los acarreamos. El filme aporta como dato el hecho de que la cantidad de suicidios posterior a la guerra casi igualan a la cantidad de muertes en Malvinas. También enfrenta al espectador con una realidad irrefutable en la que, como bien lo expresa el personaje de Pauls cuando están regresando al país al finalizar el conflicto: “…nadie nos recibió como héroes…”. Y sí: fueron los héroes de una historia que no para de sangrar y ojalá ahora estemos preparados para comprenderlo.

Las Malvinas en el cine nacional

La producción nacional se ha acercado muy poco al conflicto lo cual evidencia cierto resquemor ante un tema tan difícil para la memoria popular. En 1966 Raymundo Gleyzer realizó un cortometraje “Nuestras islas Malvinas” que sentó bases en el tema de la soberanía nacional pero que, obviamente, no tenía nada que ver con un conflicto que aún no se había concretado.

La primera aproximación al hecho surgió de la cámara de Bebe Kamin con “Los chicos de la guerra” de 1984 que relataba la historia de tres jóvenes de diferentes clases sociales que luchan en las islas y la manera en que cada una de sus vidas fue afectada. Exito de público y crítica, el filme es el único de ficción en el tema hasta la llegada a las salas de “Iluminados por el fuego”.

En el camino, el género documental se acercó en unas cuantas oportunidades al tema con “Malvinas, historias de traiciones” (Jorge Denti, 1984), “Malvinas, alerta roja” (Eduardo Rotondo, 1985), “Malvinas, historias de dos islas” (Diego Alhadeff, 1999), la ya nombrada “Locos de la bandera” y el estreno en Buenos Aires, la pasada semana, de “No tan nuestras” (2004, Ramiro Longo) que transita las experiencias del excombatiente Sergio Delgado quien relata lo vivido y la manera en que perdió su inocencia al ser incorporado como soldado conscripto. (A.L.)

FICHA TECNICA: Iluminados por el fuego (Argentina/España, 2005) Dirección: Tristán Bauer Guión: Tristán Bauer, Miguel Bonasso, Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri sobre el libro homónimo de Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri Elenco: Gastón Pauls, Virginia Innocenti, Juan Leyrado, Arturo Bonín, César Albarracín, Pablo Ribba, Hugo Carrizo, Miguel Ramos y otros.  


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