Los “feriados largos” generan un balance dispar

<span style="text-transform:uppercase">Mientras los resultados son positivos para algunas actividades, otras no llegan a cubrir los costos.</span>



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En procura de un lograr un mayor desarrollo turístico a partir del año pasado el gobierno comenzó a agregar feriados al calendario.

La mayor parte de las efemérides fue trasladada de su día de conmemoración a viernes o lunes, para conformar así fines de semana largos.

Hace dos meses, y por única vez, el Congreso de la Nación decidió agregar al almanaque 2012 un nuevo feriado: el 24 de septiembre, fecha en la que se celebró el bicentenario de la batalla de Tucumán. Con esta última incorporación la Argentina terminará el año en curso como el país con más feriados en el mundo: contabiliza un total de 19 y desplaza así del podio a Colombia, con 18 hasta el corriente año.

El 2012 cerrará, en definitiva, con dos de cada diez semanas con este tipo de feriados.

Un reciente informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) señala que en lo que va del 2012 viajaron por los fines de semana largos 10,9 millones de turistas por todo el país que les dejaron ingresos cercanos a los 9.000 millones de pesos a las regiones que forman parte del circuito turístico nacional.

Las regiones que recibieron la mayor cantidad de turistas fueron las localizadas en el norte, en Córdoba y en el Litoral, “aunque como es un clásico para esta fecha el partido de la costa bonaerense tuvo una alta convocatoria”, destacó la entidad.

Respecto de la Norpatagonia no se cuenta con estadísticas fieles que permitan evaluar con exactitud el impacto económico de la medida oficial. Se sabe sí que la mayor parte de los turistas que se movilizaron es de la región y que algunos lugares de la cordillera y de la costa rionegrina se vieron favorecidos con estas minivacaciones a partir de los fines de semana largos.

Como contracara de lo anterior, las ciudades “no turísticas” por tradición sufrieron la falta de movimiento en esas fechas, lo que resultó ser un golpe para las economías regionales.

Contexto

El 2012 marcará un récord de días no laborables. La pregunta es si realmente este tiempo para vacacionar se podrá seguir volcando al turismo cuando se aprecian una desaceleración en varios rubros de la economía y una situación creciente de inflación que deteriora los salarios de la mayor parte de los trabajadores.

En la región de los valles y la cordillera de Río Negro y Neuquén estas limitaciones comienzan a notarse.

Durante el 2011 una parte importante de la población de la zona se volcó a hacer turismo durante los fines de semana largos. La mayoría optó por escapadas a Las Grutas o a la zona de los lagos cordilleranos.

Pero esta tendencia fue decreciendo en forma progresiva, con un argumento casi unánime de los consultados: “Todo está más caro y la plata ya no alcanza como antes”.

Pero no sólo el plano turístico se ve afectado, positiva o negativamente, con medidas como ésta que implementó el gobierno nacional. Si bien es importante favorecer a la industria del turismo, en muchos casos este tipo de políticas puede ir en desmedro de otras actividades.

Los comercios situados en ciudades sin tradición turística deben pagar sumas adicionales a sus empleados para permanecer abiertos en los días que corresponden a feriados largos. La experiencia muestra que los resultados económicos de esta política son totalmente negativos para el sector ya que aumentan los costos y disminuye la cantidad de clientes que tradicionalmente visitan estos locales.

La actividad frutícola, con un esquema de costos de producción que actualmente la excluye del mercado, debe sumar la pérdida de productividad laboral al tener tantos feriados en la temporada de cosecha y embalaje de fruta. Otras industrias o sectores económicos se encuentran frente a esta misma dificultad.

También se ve afectada la cantidad de días de clases, que en Río Negro y Neuquén está lejos de las 190 jornadas comprometidas por el gobierno nacional.

Paradójicamente, en un país en el que los políticos hablan de revertir el actual estado de la educación y de la imperiosa necesidad de que los chicos permanezcan más tiempo en el colegio, aparece una medida que va contra esta lógica.

Como éstos se pueden citar muchos ejemplos más, aunque terminaríamos por ser redundantes.

En definitiva, en la mayoría de las zonas donde el turismo es una de las principales actividades económicas, como las ciudades de la cordillera y los balnearios, consideran positivas las medidas implementadas por el gobierno nacional.

En el resto de las regiones, las actividades productivas y comerciales siguen buscando la manera de sortear las dificultades generadas por estos cambios que afectan la rentabilidad de los sectores mencionados.

(Redacción Central con la

colaboración de AR, AN, AB,

ASA y ASM)


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