Los humos de Cabrera Infante
Motivado por su tendencia a moverse en la fronteras de los géneros, Guillermo Cabrera Infante acaba de entregar la versión española de "Puro humo", un volumen que superpone distintos tonos y registros en los que se mezclan la historia del tabaco y los secretos del cigarrillo y la pipa.
«Puro humo», la nueva incursión literaria de Guillermo Cabrera Infante fue publicada originalmente en inglés bajo el título de «Holy Smoke» en 1985, aunque recién ahora se encomendó su edición en español, tal vez porque los editores hispanos no albergaban la suficiente confianza en un libro tan atípico en la producción del escritor.
Sin embargo, las críticas obtenidas en los Estados Unidos y en Inglaterra alentaban cierto éxito, como la de la escritora y ensayista Susan Sontag: «Nos parece ahora en extremo extraordinario que alguien pueda escribir una prosa brillante en más de un idioma: nos maravillamos ante un Nabokov, un Beckett, un Cabrera Infante».
«Puro humo», recién publicado por Alfaguara, funciona también como una catálogo de mitologías urbanas relacionadas con el rito de fumar: así irrumpen estereoripos como la femme fatale con su larga boquilla -blanca o negra-, el gigoló parisino o el «ars amatoria» de Bette Davis y su accesorio favorito para la conquista.
Para escribir la versión original, este cubano radicado en Londres desde hace 34 años realizó un trabajo de investigación histórica sobre el puro y vio más de 300 películas: todas aquellas en las que cobraba cierta importancia el arte de fumar.
Desde las protagonizadas por Edward G. Robinson, «el mejor fumador de puros de la historia del cine», o por Humphrey Bogart, el que mejor fumaba cigarrillos, hasta las de Bette Davis, «la mejor expulsadora de humo».
«Puro humo» es varios libros a la vez: una historia del tabaco que empieza con su descubrimiento en 1492 por un marino de la nao capitana, Rodrigo de Jerez en Gibara. Cuba (Gibara es también la tierra donde nació el autor) es además una declaración del tabaco y del fumar esa hoja extraña y una rapsodia en la que intervienen el cigarrillo y la pipa», asegura Cabrera Infante en el prólogo de esta versión.
«Pero es más que nada una crónica erudita de la relación entre el puro y el cine. No es por gusto que en la portada aparezca Groucho Marx en su sofá a la espera de su musa -o de un analista-. En realidad, Groucho sólo quiere que alguien le dé fuego a su habano. Este libro lo hace por él, para convertir al puro en fuego y ceniza», acota.
Para Cabrera Infante, cine y tabaco están unidos de por vida: «Los puros, de hecho, son como el cine: un arte que es industria, una industria que hace arte. Como las películas, los puros son el material del que están hechos los sueños», afirma.
A partir de juegos de palabras que salpican todo el libro, el autor de «La Habana para un infante difunto» narra la historia del tabaco desde que Colón llegó a América y se convirtió en el primer europeo que rechazó este producto, obsesionado como estaba con encontrar oro.
Todo lo contrario que Rodrigo de Jerez -personaje mencionado por el cubano en reiteradas oportunidades-, quien se quedó asombrado cuando vio a los hombres-chimenea, los primeros fumadores del planeta.
Según Cabrera Infante, es terreno dudoso, dentro del mapa del Nuevo Mundo, si el origen de los cigarrillos está en México o en Cuba (probablemente fuera en España). Pero los puros ya se fumaban en Cuba «antes de que Colón viera uno y decidiera que el oro puro era mejor que el puro a secas». (Télam).
Julieta Grosso
"Puro humo", la nueva incursión literaria de Guillermo Cabrera Infante fue publicada originalmente en inglés bajo el título de "Holy Smoke" en 1985, aunque recién ahora se encomendó su edición en español, tal vez porque los editores hispanos no albergaban la suficiente confianza en un libro tan atípico en la producción del escritor.
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