Los pecados de la reina Margarita

Fumadora empedernida, frontal y acostumbrada a maldecir, la reina de Dinamarca no piensa en jubilarse.



COPENHAGUE (DPA).- La reina Margarita de Dinamarca no está muy ilusionada por su 65 cumpleaños este sábado. “No es nada especial, igual de torcido y de redondo al mismo tiempo que los 40”, filosofó la soberana, que sigue siendo una fumadora empedernida y que según sus propias palabras además maldice cada vez más.

La reina habló con un grupo de periodistas en el palacio de Amalienborg, dos días antes de su cumpleaños. Confirmó que salvo los saludos desde el balcón del palacio a los súbditos que se acerquen a felicitarla, no habrá ningún otro tipo de festejos. Con respecto al tema de la jubilación, al que todo ciudadano normal debe enfrentarse a más tardar cuando cumple 65, Margarita comentó muy escueta y decidida: “Ser reina es una profesión, un trabajo, una posición y un cargo. Para mí también es una responsabilidad ante la que no puede haber abdicación”.

Más ampliamente, la danesa nacida el 16 de abril de 1940 se refirió en un nuevo libro a las últimas crisis y alegrías en la casa real. Primero, el marido de Margarita, el príncipe Henrik, de 70 años, se retiró ofendido al castillo de Cahiers, en el sur de Francia, hace tres años, después de quejarse públicamente de su “degradación humillante” por ser ubicado en el tercer lugar en actos oficiales detrás del heredero, el príncipe Federico. “En realidad, mi marido no es el tipo de hombre que haga ese tipo de striptease”, dijo la indiscutida número uno de la corte, y a continuación opinó sobre su propia actuación: “Le ayudé demasiado poco”.

Muchas mujeres habrán reconocido la estrategia, incluyendo la tendencia a la autoacusación, cuando Margarita convocó a su gabinete de crisis y exigió que se respetara el título de “príncipe consorte” de Henrik. Además, ahora le consulta mucho más seguido cuando tiene que tomar decisiones, para que él no se entere por la prensa. “Para mí siempre estuvo claro que mi marido es el señor de la casa”, señala en el libro.

En la presentación del libro, el príncipe consorte Henrik parecía otra vez muy satisfecho manteniéndose en un segundo plano y paseando al nuevo perro de la corte de nombre Vega. Ni bien Margarita solucionó su crisis matrimonial, Federico presentó a su novia australiana Mary Donaldson como su futura esposa, es decir, la futura reina.

La autora del libro, Annelise Bistrup, aseguró que la soberana lloró conmovida al relatar el año y medio de felicidad que lleva ahora su familia


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