Los pibes de Ríver volvieron a ser cosa seria

Aimar, Saviola y dos veces Pereyra edificaron el triunfo. El 'Millo' se sacó de encima un compromiso muy riesgoso.



CORDOBA (DyN) - A pesar del refranero futbolero, los pibes de Ríver van ganando el campeonato, porque ayer con goles de Pablo Aimar, Javier Saviola y Guillermo Pereyra (dos veces) le ganaron 4-1 a Talleres de Córdoba un partido vital, que le permite mantenerse como único líder del Apertura, con tres puntos de ventaja a cuatro fechas del desenlace.

El Estadio Olímpico de Córdoba se vistió de frac, porque 45.000 personas se prepararon para ver frente a frente a dos equipos de rendimiento destacado, el de Ramón Díaz que llegaba como puntero y el de Talleres que se jugaba la última chance para darle alcance.

Se sabía que iba a ser muy difícil para Ríver el escollo albiazul y así fue, a pesar de que el visitante se puso en ventaja muy temprano, por un espléndido tiro libre del 'Payaso' Aimar, siempre dispuesto a repartir alegrías entre sus seguidores. Aimar ubicó la pelota por arriba de la barrera y junto al ángulo superior izquierdo de Cuenca.

Talleres quedó dolorido hasta que consiguió el empate, a los 34 minutos del primer período, cuando Gigena recuperó la pelota en la mitad de la cancha, avanzó hasta cerca de la media luna y sorprendió a Roberto Bonano, quien se quedó sin reacción.

Los cordobeses cometieron en esa etapa un primer pecado que Ríver de ninguna manera les perdonó, porque, a los 42, Gigena ejecutó un penal que atajó Bonano, tomándose desquite del delantero.

En el otro capítulo los locales incurrieron en el segundo de sus pecados, el que pagaron todavía más caro, porque, a los 16 minutos, García agredió a Trotta y Talleres se quedó con un jugador menos, ya que Angel Sánchez exhibió la temida tarjeta roja.

Lo demás corrió por cuenta de Saviola, el 'Conejo' del talento, la creatividad y la eficacia, más que el de la buena suerte. Saviola resolvió con un remate cruzado y a la izquierda de Cuenca.

Víctima del jugador de menos y de la estocada de Saviola, Talleres se desordenó y favoreció las dos conquistas del ingresado Guillermo Pereyra, con dos cabezazos, a los 24 y a los 28.

El primer tiempo fue intenso, con un River que acertó de entrada y un Talleres que sintió el impacto, tanto que era complicado reconocerlo como el conjunto de importante papel en los dos frentes.

Leonardo Astrada y Eduardo Coudet recuperaron el balón y se lo dieron a Aimar y el colombiano Juan Pablo Angel, quienes por entonces llevaron peligro, pero sin la definición adecuada.

Quedó comprobado que cuando Talleres se desesperó, Ríver dominó el balón y completó la obra, la que lo arrima al título, aunque todavía falta algo más para el cartón lleno.


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