Los presos albañiles complicaron aún más a Capsi

Dijeron que los amenazaban con llevarlos a Chaco.





SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En los momentos más sustanciosos del debate que se desarrolló ayer en la sala de audiencias de los tribunales, los ex internos que construyeron parcialmente la vivienda del comisario Gabriel Capsi, negaron haber recibido dinero o compensación alguna por el trabajo que realizaron en la casa del ex jefe de la alcaidía, y en su mayoría confirmaron las amenazas veladas que les habrían hecho éste y el sargento José Sobarzo para que no abandonaran sus tareas.

Juan Ignacio Andrade, el último interno en incorporarse al grupo de presos albañiles, fue el único que reconoció que sabía desde el primer momento que estaban construyendo la casa de Capsi, y subrayó que había cooperado en forma voluntaria, con la esperanza de beneficiarse en el cumplimiento de su pena.

Todos fueron contestes en señalar el temor que sentían ante la amenaza de ser trasladados al penal de Chaco, porque los alejaría de sus familiares, pero también los inquietaba la posibilidad de que los destinaran al pabellón general después de haber estado en el de autodisciplina, porque a estos internos los tildaban de colaboracionistas, alcahuetes o «buchones».

El testimonio más rico y extenso lo brindó Leonardo Gutiérrez, el interno que diseñó y produjo las aberturas, y comandó las obras en el terreno del ex comisario. Aseguró que se había enterado que construía la casa de Capsi, y no una escuela, cuando estaban por hacer la losa, y que le había hecho sentir «que si no seguía trabajando estaba en el Chaco».

Reconoció que Capsi le había dicho «que las máquinas que compró para la carpintería probablemente quedarían para él, pero subrayó que el comisario las había adquirido para su propio beneficio, dado que con ellas había confeccionado las aberturas de su futura casa.

Uno de los elementos que más comprometen a Capsi respecto del delito de reducción a la servidumbre, fue la seguridad con que Gutiérrez negó haber recibido dinero de parte de Capsi, en respuesta a la aseveración de éste, que había declarado que le entregaba, puntualmente, 500 pesos por mes.

Gutiérrez relató que otros tres internos, que no fueron citados a la audiencia, habían construido las bases de la casa sin cobrar nada, y que él no había querid trabajar más sin remuneración cuando se enteró que construía la casa de Capsi, quien ni siquiera le reponía la ropa y el calzado que había destruido en la obra.

Calificó a los suboficiales José Sobarzo y Desiderio Vázquez como «marionetas de Capsi», y dijo que un oficial de la alcaidía, de apellido Vallejos, había sido quien promovió la denuncia contra el ex comisario, y le advirtió que había llegado un interno de Roca para matarlo, enviado por el hermano de Capsi.

Gutiérrez aceptó la posibilidad de realizar un careo con Capsi, pero la defensa del imputado, si bien no la rehusó, tampoco solicitó esa diligencia.

El ex interno Jorge Fabián Oyarzo cargó más las tintas contra el ex jefe de la alcaidía, al relatar que «no le gustaba que faltaran a trabajar». Expuso que, ante su rebeldía, Capsi le había dicho que tenían «dos opciones: trabajar o ser trasladados», y que «por algo está en el pabellón de autodisciplina».

Hernán Lovera, otro de los presos albañiles, reafirmó en lo fundamental los dichos de sus compañeros, en esta causa que continuará mañana, con el aporte de nuevos testimonios.


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