Los primeros años

Nieves y Gino de Pellegrin inauguraron el café el 6 de enero de 1966. La habilitación comercial está fechada cinco meses más tarde, el 24 de junio, y lleva la firma de Nelly Frey de Neumeyer. El edificio donde está ubicado, Mitre y Quaglia, supo albergar las propiedades de Carlos Wiederhold y Primo Capraro, dos pioneros de Bariloche. Construido el Centro Cívico, se abrió la calle Mitre, y allí las propiedades se dividieron. El padre de Gino, compró la esquina norte (hacia el lago) y la del frente (hacia Moreno) pasó a manos de Godofredo Kaltschmidt. Los De Pellegrin construyeron el edificio, en cuatro plantas, que vendieron en propiedad horizontal. A Gino le tocó un localcito sobre la calle principal. “Decidimos poner un barcito, con venta de sándwiches”, recuerda Nieves. Relata que en aquellos años el local abría a las 7 de la mañana ya que atendía a turistas y empleados que salían a navegar por el lago con la empresa Turisur. Trabajaban todo el día y muchas veces cerraban a medianoche. Había variedad de bebidas y para comer sándwiches y repostería casera. En invierno, por las tardes, numerosos instructores de esquí que volvían del cerro Catedral concurrían a comer un saladito. En verano era frecuentado por pescadores, quienes también visitaban el local del guía de pesca Victorio Barruzzi, ubicado en frente. Nieves recuerda que el bar tenía horarios de reuniones fijas. Así como la gente de Turisur venía temprano por la mañana y al atardecer; a las 11 llegaban “los alemanes”: Meyer, Kaltschmidt, Stampfel, Grot, etc. para tomar su cafecito. También arribaban grupitos de inmigrantes italianos, españoles y eslovenos. Gino fue un reconocido corredor de esquí y en 1948 integró el equipo argentino que concurrió a los Juegos Olímpicos de Saint Moritz. Falleció en Bariloche, el 24 de mayo de 2004. Supo dotar al bar de una impronta personal y por ello, cuando sus amigos llegaban y no lo veían, siempre preguntaban “¿Dónde está Gino?” El local siempre se caracterizó por tener buenos sándwiches. En 1993 la familia De Pellegrin se mudó al barrio Las Chacras, lo que obligaba a viajar todos los días al centro de la ciudad. Resolvieron alquilar el local en el año 2001. Gino estaba ya muy cansado y también un poco enfermo. La transferencia se realizó en agosto y el nuevo inquilino, Tomás Glim, mantuvo el nombre. También dispuso la primera remodelación integral del local. Para poder servir comidas rápidas el municipio lo obligó a modificar la escalera que durante 35 años unió la planta baja con el primer piso, donde hay una diminuta cocina y se preparan los sándwiches. Tomás administró el local una década, hasta diciembre del 2011, cuando transfirió el fondo de comercio. “En estos diez años, conocí mucha gente y pude comprender quién es quién en Bariloche”, afirmó. El nuevo inquilino, Alejandro Hermann, volvió a remodelar el local y le imprimió una impronta más moderna, pero mantuvo el espíritu y la atención personalizada a sus clientes. Nieves afirmó estar muy conforme con los dos inquilinos y que cada tanto concurre a tomarse un cafecito. “Me reencuentro con muchos amigos y conversamos de temas que tienen que ver con Bariloche”, dijo. También explicó que ambos mantuvieron el nombre por propia voluntad, ya que el contrato de alquiler no lo exige. Asimismo, recordó a quienes fueron sus ayudantes durante 35 años, Añual, Daniel y Gustavo, tres jóvenes que también son recordados con cariño por los clientes.


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