Los rebeldes asedian el último bastión de Aristide

EE. UU. también pide la renuncia del presidente.



PUERTO PRINCIPE (AP) -El líder de los rebeldes haitianos aseguró ayer que sus fuerzas están rodeando a Puerto Príncipe y esperan sólo la orden de atacar a menos que renuncie el presidente Jean-Bertrand Aristide.

Las fuerzas leales al gobierno de Haití perdieron ayer el control sobre la tercera mayor ciudad del país, Les Cayes. Rebeldes armados ingresaron a la ciudad, ubicada a unos 200 kilómetros al sudoeste de Puerto Príncipe, tomaron el cuartel central de policía y liberaron a los presos, informó radio Métropole. Se produjeron enfrentamientos armados entre los aproximadamente 20 atacantes y partidarios del presidente, hasta que en horas de la noche la ciudad quedó finalmente en manos de los rebeldes.

Por su parte, los aliados de Aristide, que amenazaron con muertes e incendios, comenzaron anoche a erigir barricadas frente al Palacio Nacional de Haití.

En tanto, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, cuestionó abiertamente si Aristide debería continuar en el cargo, en un gesto en el que pareció sugerir que sería bueno que el mandatario renunciara a la presidencia antes de que concluya su mandato en febrero del 2006. "El que pueda o no continuar de manera efectiva como presidente es algo que deberemos examinar cuidadosamente en interés del pueblo de Haití'', dijo Powell.

En tanto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió para discutir el tema de Haití, y algunos países caribeños instaron a la autorización inmediata del despliegue de una fuerza multinacional para poner fin a la violencia y restaurar el orden en esa nación. Sin embargo, el Consejo, entre ellos dos países con membresía permanente, Francia y Estados Unidos, indicó que quería que el gobierno y la oposición de Haití negocien un plan político antes del despliegue de esa fuerza.

 

"No renunciaré"

Mientras tanto, en una entrevista con la cadena de televisión CNN, Aristide insistió en que no renunciará, e indicó que una pequeña fuerza internacional "de unas cuantas decenas'' de soldados o policías, podrían llevar a los rebeldes a detener su avance. "En cualquier momento, esos terroristas podrían entrar a Puerto Príncipe y asesinar a miles de personas'', señaló Aristide.

Por su parte, el líder rebelde Guy Philippe dijo que si el presidente Aristide no renuncia, sus combatientes lo arrestarán para enjuiciarlo por acusaciones de corrupción y asesinato. "Hemos decidido ir hacia Puerto Príncipe. Van en camino'', dijo Philippe desde Cabo Haitiano, la segunda ciudad del país, ubicada al norte y conquistada por los insurgentes el domingo. "Han ocupado sus puestos y saben lo que deben hacer... Aguardan la orden''.

Philippe dijo que el movimiento insurgente cuenta con células encubiertas en la capital, que serán reforzadas con los combatientes que avanzan desde varios frentes: Ouanaminthe en el noreste Saint Michel de l'Attaye y Saint Raphael en el norte y Gonaives. Por su parte, cientos de adeptos a Aristide, armados con machetes y pistolas, se reunieron frente al Palacio Nacional, y comenzaron a erigir barreras defensivas con palas mecánicas y máquinas de construcción.

"Si Aristide se va, córtenle las cabezas y quemen sus casas'', gritaban los aliados del presidente al repetir el grito de guerra del general haitiano Dessalines, quien expulsó a los colonizadores de Haití para poner fin a la esclavitud hace 200 años.

Los simpatizantes de Aristide lanzaron insultos contra Francia, cuyo ministro del Exterior, Dominique de Villepin, le pidió que renunciara al cargo. Mientras tanto, al preguntarle a Philippe si es inminente un ataque, el líder insurgente indicó que "no significa que vayamos a atacar hoy. Vamos a ocupar nuestras posiciones y aguardaremos el momento adecuado''. Las unidades de reconocimiento vigilan los "bolsones de resistencia'', indicó.

Entre ellos podría figurar la aldea de St. Marc, en la carretera principal entre Gonaives y Puerto Príncipe. Philippe señaló que los miembros de los grupos que respaldan a Aristide, llamados "chimeres'', o bestias, no eran sus enemigos.

Nota asociada: Evacuan a una familia argentina de la convulsionada capital  

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