Los ritos de Teté Coustarot en el Valle
Entrevista con la modelo y conductora que vino a Roca para la reinauguración de Casino del Río, en Cipolletti.
PERSONAJE
Cuando Teté Coustarot vuelve al Valle, cumple una serie de ritos. Inalterables. Siempre. Y ayer, lo volvió a hacer.
De visita por unos pocos días en Roca, invitada especialmente para la reapertura del Casino del Río en Cipolletti, la conductora y modelo recorrió nuevamente, y como cada vez, las calles que caminaba cuando era chica; miró desde afuera la esquina en la que creció; la plaza que atravesaba corriendo para llegar al colegio sobre el límite del horario de entrada; las chacras en otoño y el río. Sus lugares favoritos.
Esas son sus paradas obligadas y necesarias cuando viene. Dice que necesita ver lo que está igual en su ciudad natal. Que los edificios nuevos y las construcciones modernas no le suman nada a su relación con Roca, de la que se fue cuando tenía 15 años. “Me gusta conectarme con mi historia”, le dice a “Río Negro” con su voz grave, poco antes de la noche inaugural de Cipolletti.
“Práctica y organizada”. Así se define Teté Coustarot, que esta misma noche empieza en Buenos Aires otra intensa semana laboral.
Es que por estos días, su agenda está llena de actividades. Hoy, a las 21, conduce por sexto año consecutivo su ciclo en radio 10, “Qué noche Teté”, un magazine que ella misma ideó para esquivar -y ayudar a los demás a esquivar- la angustia de los domingos. Un espacio en el que hace entrevistas a artistas, da consejos útiles, y elige por semana a alguien que haya tomado una gran decisión para que cuente cómo lo hizo.
En la semana, además, graba un programa para América 24 sobre Fundación Favaloro; escribe una columna para el semanario “Democracia”, del grupo “Crónica”, y va a Canal 13 para sumarse al staff del ciclo “Los ocho escalones”.
“Hago cosas muy diversas porque me encanta. Yo soy muy organizada para trabajar. Y no soy nada esquemática ni rutinaria. Por eso, siempre elijo trabajos en los que no me sienta mal. Siempre elijo trabajos que me gusten, que me parezcan dignos y que me parezcan un buen servicio. Ese es mi parámetro, que es bastante básico, pero lo respeto. Igual, no rechazo mucho
– ¿No?
– Por supuesto hay cosas a las que dije que no. Pero en general me da pena decir que no porque el trabajo es una bendición. Ya sé que al “Bailando por un sueño” no puedo ir.
-Pero, dada tu carrera, ¿te llaman para esas cosas más ligadas al escándalo?
-Sí, llaman. Ahora no porque ya saben que no voy, pero me han llamado. Me llamaron por ejemplo para el “Celebrity splash”. Yo no podía creer, me empecé a reír: me imaginé con un traje de baño y una gorra plástica en la cabeza, allá arriba… Yo no podía creer que me llamaran. Les agradecí, pero no sé cómo se les ocurrió.
-Haces muchas actividades diversas y con gente muy diversa. De Giordano en los desfiles a Víctor Hugo Morales, con el que condujiste un noticiero, hay una distancia enorme. ¿Cómo te adaptás a esas situaciones distintas?
– A mí, básicamente me gusta crear ambientes agradables de trabajo, y siempre me gusta trabajar con un hombre al lado porque me parece que así es la sociedad. Y me parece que cuando armás un equipo es indestructible, aún cuando la radio y la tevé tenga tanto de egos y problemas de autoestima. Yo trato de preservarme de la mayor parte de las situaciones que me hacen mal porque soy muy consciente de lo que me gusta y de lo que no. A veces me hace gracia cuando me dicen: vos hacés todo lo que querés y sí, claro, ¿qué voy a hacer? ¿lo que no quiero? Ojalá pueda seguir toda la vida haciendo lo que quiera.
Verónica Bonacchi
vbonacchi@rionegro.com.ar
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