Los significados de enero
La numeración era clave en la antigua cultura romana y así en el ámbito familiar se generaron nombres que aún perduran, como Segundo, Quinto, Sixto u Octavio, según el orden de nacimiento de los hijos.
Otro tanto sucedía en diferentes ámbitos como en el calendario, donde aún subsisten las denominaciones de septiembre, octubre, noviembre y diciembre para los últimos cuatro meses del año. Séptimo, octavo, noveno y décimo eran las denominaciones del antiguo calendario romano, al que se le fueron cambiando los números por nombres de dioses y personajes célebres.
Así, sextilis pasó a ser agosto en honor del emperador Augusto (Cayo Julio César Octaviano), quintilis se redenominó a julio por Cayo Julio César, y otro mes fue dedicado al dios Marte (marzo), mientras la etimología de abril, mayo y junio está en discusión.
¿Cómo es que diciembre sea el décimo mes u octubre el octavo, cuando son respectivamente el decimosegundo y el décimo mes del calendario heredado de los romanos?
La explicación surge de la reforma que se atribuye al mítico rey Numa Pompilio unos 2.700 años atrás, y sobre la cual -hace 2.063 años- realizó los cambios Julio César adaptándolo a los ciclos solares puros, en reemplazo de la mezcla anterior con lunares. Según el historiador griego Lucio Mestrio Plutarco de Queronea (46-120), Numa Pompilio -que de acuerdo con la leyenda gobernó entre 715 y 672 Antes de Nuestra Era (ANE)- introdujo los meses de enero y febrero aunque no en su actual ordenamiento como inicio del año, sino como los meses undécimo y duodécimo (februarus -purificación- estaba dedicado a recordar a los difuntos).
En un comienzo, de acuerdo con esa tradición mítica, enero y febrero fueron luego transferidos al primer y segundo lugares a través de la reforma juliana. Para eso se tuvo en cuenta, fundamentalmente, que el primero de enero era el día de asunción de las nuevas autoridades de la entonces República, y a partir de allí se mantuvo dicho ordenamiento hasta la actualidad, más allá de los recálculos ya aludidos.
La leyenda lo muestra a Numa Pompilio como el paradigma del gobernante sabio ya que, según la misma, fue quien dotó a Roma de sus principales elementos culturales fundacionales, entre ellos el derecho religioso y el nuevo calendario, además de reformas económicas como la creación de los gremios de artesanos y la conformación de una masa de pequeños agricultores al dotar de tierras a los más pobres.
Enero es el mes de la iniciación, es también el principio y el fin de las cosas.
Ianuarius, según su nombre original latino, es el mes de Jano, el dios de las dos caras que miran hacia el pasado, una, y hacia el futuro, la otra. Es el que buceaba en la historia y proyectaba el futuro. Una tercera, oculta, era la que observaba el presente. No casualmente los romanos decían “historia magistra vita est” (”la historia es maestra de la vida”).
Jano era el introductor de los tiempos, el portero universal. Para el poeta Publio Ovidio Nasón -seguramente en una extrapolación- Jano era el portero del Olimpo, la residencia de los dioses griegos. Así, la palabra “ianitor” significa portero y era el oficio de los cuidadores de templos. Término que pasó como tal al idioma inglés, convertida en janitor, para el encargado de la limpieza de edificios.
De ahí que el primer mes del año para los idiomas modernos haya quedado registrado como enero (castellano), janeiro (portugués), january (inglés), gennaio (italiano), schaner (romanche) y janvier (francés), como sus derivados. Por otra parte también el nombre de Jano se vincula con el moderno de Juan. Aunque éste en principio es de origen hebreo (Yôḥānnān), y significa “Dios es benigno”.
La tradición cristiana, al haber reemplazado los solsticios de Jano (representante de sol) de verano e invierno, respectivamente, por las fiestas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, también le ha dado una tardía connotación de “portero” a la palabra Juan, en consonancia con un criterio fónico, como lo hiciera notar en sus estudios el matemático, filósofo y metafísico francés René Guénon. (Télam)