Luces y sombras sobre el fin de las lamparitas

Advierten que hay focos que no tienen reemplazo.



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Miguel Gambera

CIPOLLETTI (AC).- Los comercios de la región se preparan para dejar de vender las clásicas “bombitas” incandescentes, tal como lo establece una ley nacional. Pese a la nueva regulación, los empresarios del rubro anticiparon que seguirán vendiendo hasta agotar stock. También aseguraron que habrá inconvenientes cuando la legislación entre en vigencia el 1 de junio, ya que algunas lámparas no tienen reemplazo. El fin de las lamparitas no va a ser un problema para la iluminación residencial, porque podrán se reemplazadas por las de bajo consumo. El mayor inconveniente lo tendrán los electrodomésticos que son de gran utilidad en los hogares, entre ellos heladeras, hornos y máquinas de coser. Aunque los comerciantes podrán ofrecer ese tipo de lámparas hasta agotar stock, todavía no se sabe qué va a pasar cuando ya no queden en el mercado. A fines de 2007, el gobierno nacional implementó el Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía. Entre las medidas que lo conformaban, se anunció que el Estado se encargaría de llevar adelante un plan de canje de lámparas incandescentes por otras de bajo consumo. Este plan, a su vez, constaría de dos etapas, una correspondiente a 2008, en la que se cambiarían unas 5 millones de lámparas, y una segunda etapa, de 2009 a 2010, en la que se sustituirían otras 20 millones. Si bien la aceptación fue buena y varios comerciantes aseguraron que “ya casi no circulan la lámparas incandescentes”, otros dudaron de la efectividad de la medida nacional. “Vamos a tener problemas con las luminarias decorativas: arañas, candelabros y muchos otros estilos de lámparas”, aseguró el dueño de un local que vende materiales eléctricos y de iluminación. “Los focos de bajo consumo a veces no entran en algunos faroles y no son estéticamente aceptables”, explicó. También los empresarios del sector aseguraron que no existen lámparas bajo consumo que reemplacen a las de fantasía. La legislación deja afuera de la prohibición a las lámparas incandescentes cuya potencia sea igual o menor a 25 W. También están excluidas las lámparas dicroicas, las alógenas, las led y los tubos fluorescentes. De acuerdo con la ley 26.473, el 31 de este mes será el último día en que se puedan comercializar las clásicas “bombitas” en todo el territorio nacional. A pesar de ello, los comerciantes explicaron que podrán vender hasta agotar stock. En Argentina antes del 2007 se comercializaban unas 16 millones de lámparas bajo consumo y en 2010 se vendieron 44 millones, configurando un incremento en las ventas del 175 por ciento. Las lámparas bajo consumo son un tipo de lámparas que utilizan la tecnología que, tradicionalmente, usaban los tubos fluorescentes. La diferencia con los focos tradicionales radica en que los de bajo consumo utilizan un 80 % menos de energía y pueden durar hasta 12 veces más, ahorrando así dinero en la factura eléctrica, sobre todo en el caso del interior del país que tienen tarifas más altas. La razón es porque una lámpara incandescente desperdicia mucha de la energía utilizada en el calor que disipa. Por eso cuando alguien toca una “bombita” recién apagada seguramente se quemará. La prohibición también puede tener incidencia en los bolsillos. Una lámpara de bajo consumo cuesta unos 20 pesos mientras que una común se consigue por 2. “Hay gente que no piensa en la relación consumo-duración y prefiere adquirir las lámparas más económicas”, dijo un comerciante.

La ley establece la utilización de lámparas de bajo consumo, pero en los comercios del rubro plantean dudas sobre las nuevas reglas.


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