Maestros, alumnos y redes sociales: separar bien trabajo de vida privada



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La mayoría de los profesores conoce a sus alumnos de la clase, y no sabe lo que hacen los fines de semana. Pero esa separación de las áreas vitales desaparece en el mundo de facebook. Un modelo de una escuela alemana sirve para pensar en las formas de hacer de esta nueva situación un elemento útil a nivel pedagógico, sin mezclar los roles de cada uno.

El mundo privado de la profesora Marie-Theres Johannpeter está bien diferenciado en facebook, con sus 74 amigos virtuales divididos en grupos distintos. Casi no hay fotos, y las pocas imágenes son instantáneas de las vacaciones. Gracias a sus contactos hoy se entera de que una compañera está enferma.

En cambio, la cuenta de facebook del trabajo de esta pedagoga de 28 años es bien distinta: colorida, ruidosa y llena de fiestas. Allí tiene 255 “amigos”, todos alumnos. Los jóvenes bailan, se abrazan, saludan y escriben sobre sus penas de amor. Johannpeter también lee sus mensajes, pese a que ella casi no interviene.

De ese modo se mantiene en contacto con ellos fuera de la escuela, pero siempre a través de esa segunda dirección, tal como lo establece el modelo establecido en su institución, la Karlschule de Hamm, en el estado de Renania del Norte-Westfalia.

Esta profesora de alemán y biología sabe cuánta confianza le están transmitiendo sus alumnos de la escuela secundaria técnica al darle acceso a sus vidas. “Mientras que no se infrinja ninguna ley de privacidad, no me meto con las fotos de los chicos. Es una muestra de confianza que me permitan ser su ‘amiga’ en facebook y que yo pueda ver su perfil”, afirma.

De vez en cuando cliquea en “¡me gusta!” o comenta fotos bonitas. Johannpeter propuso la idea de la doble identidad hace unos meses en una conferencia escolar, y al principio sus compañeros no estaban muy entusiasmados.

“La generación mayor no ha crecido con estos medios”, explica la profesora Ingrid Wrede. “Tienen mucho miedo de las redes sociales y de lo que puede aparecer sobre ellos allí”.

Wrede se ha especializado en educación de adultos y trabaja en Münster en una escuela donde se enseña el mundo de las redes sociales. Allí, ella y sus compañeros muestran la forma adecuada de usar facebook y el resto de redes en el trabajo. La doble identidad de la profesora de Hamm es un buen ejemplo.

Pese a todo, Wrede subraya que la comunicación entre profesores y alumnos no debe volverse muy privada en facebook. “Tiene que mantenerse la línea de respeto hacia el profesor”, señala.

En la escuela Karlschule ya han introducido el modelo de forma obligatoria, y el profesor que quiera tener contacto extraescolar con los alumnos debe tener su cuenta específica para ello. Desde que se aprobó la norma hasta ahora se ha apuntado a facebook un tercio de los profesores. En su cuenta laboral tienen a los alumnos separados por clases y organizan chats con ellos, en los que pueden comunicar cambios de fechas de exámenes o de contenidos del programa.

La portavoz estudiantil Veronika Foppe es amiga en la red de la profesora Johannpeter, y desde entonces es mucho más consciente de lo que escribe, explica esta alumna de 17 años. “Pienso siempre con las fotos o los comentarios qué está bien poner y qué no. Tiene que ver con el respeto”, afirma.

Veronika escribió una vez a su profesora por un problema personal y enseguida quedaron para verse, porque el chat de Internet no debe sustituir tampoco el diálogo en persona.

La comunicación le roba una parte de su tiempo libre a Marie-Theres, aunque ella intenta separar bien trabajo y vida privada. “Por eso es bueno ponerse uno mismo un límite de tiempo, para no hundirse en los miles de comentarios”, asegura. En su cuenta de facebook privada acaba de subir la predicción del horóscopo para ese día, no accesible a sus alumnos.

dpa


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