Mágicos y diferentes

Son el día y la noche, pero sueñan con lo mismo.



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El desafío de Messi es enorme: debe ganarse el corazón del hincha y confirmar su reinado. Tevez pide pista y se ilusiona con ser titular el sábado 12.

Uno es tímido, frágil, callado afuera de la cancha. Pero cuando salta al verde césped se transforma en una pequeña “bestia” insaciable, ingobernable. El otro es extrovertido, irreverente, puro coraje, siempre igual, tanto adentro como lejos del rectángulo de juego. Lionel sabe que su titularidad es una realidad tan concreta como las heladas noches en Pretoria. Carlitos no desconoce que, como en toda su vida, deberá luchar para ganarse un lugar en el debut frente a Nigeria. Los dos son maravilloso delanteros y los dos fueron parte del plantel que armó Pekerman para conquistar un Mundial ‘06 en el que se despidieron en cuartos. Pasaron cuatro años y el orden de las cosas se ha modificado, pero hay cosas que jamás cambiarán. En 2006 el Apache luchaba (con Messi, Palacio y Saviola) por hacer dupla con Crespo. Lo hacía en las prácticas marcando goles a fuerza de coraje y sudor. Lo hacía afuera de ella, diciéndole a la prensa que estaba para ser titular. Ahora, en Pretoria, cuentan que está “bárbaro”, enchufado, ilusionado con estar en el 11. Al lado de Messi o algunos metros más atrás. Ayer también planteó el Apache que el puede ser titular. “Llego mejor que a Alemania en 2006. Sobre todo, tengo hambre de gloria. De jugar con tres delanteros, seguramente lo haría por izquierda. Pero no sé, todavía no se sabe nada”, dijo. Tevez es sin lugar a dudas el jugador del pueblo y de ser por el corazón del hincha, el 11 de Maradona sería con Carlitos y diez más. Su actitud frente al fútbol y a la vida lo llevaron a ganarse el amor del pueblo argentino, sin distinción de camiseta. Todo en él conlleva un esfuerzo titánico. Los sufrimientos en Fuerte Apache, su lucha en Boca, las conquistas logradas en tierras hostiles como Brasil e Inglaterra. Incluso ahora declaró que para estar en forma en este Mundial, desde hace doce meses trabaja con preparador físico y nutricionista propios. En Alemania ‘06 comenzó en el banco, pero Argentina se despidió y él se llevó las mayores ovaciones por cómo corrió y chocó con los tanques germanos. En Messi conviven dos personas. El pibe tímido, casi autista que deambula afuera de la cancha con el genial artista que hace hasta lo inimaginable adentro. En el campo La Pulga muestra garra y destreza, interactúa con sus compañeros como el mejor interlocutor que se podría conseguir y saca de cada uno lo mejor de sí. El mismísimo Tevez lo explicó así ayer: “De Messi me sorprendió todo. Cada entrenamiento es algo distinto. Es impresionante verlo jugar, verlo entrenar (...) Es un tipo que está tocado. Lo muestra en cada entrenamiento, en la cena, en las comidas”, elogió El Apache. A diferencia del ex Boca, en Lionel todo suena a naturalidad, nada parece costarle demasiado. Su excelso fútbol viene en la cadena genética como el grosor del cabello o el color de sus ojos. Pero Messi, en contraposición a Tevez, carece del amor incondicional del hincha. Como no participó profesionalmente del fútbol argentino, él mismo tiende a sobreactuar el apego a sus orígenes, por lealtad o culpa. También por eso mismo La Pulga se juega un enorme desafío personal. “Ganar la copa del mundo no se compara con nada”, dijo ayer el rosarino, ganador de todos los títulos imaginables en el fútbol Europeo. También relativizó un poco su importancia diciendo que un Mundial “no es cosa de uno solo sino de un grupo” y remarcó la importancia de la convivencia, como lo hicieron cada uno de sus compañeros. “Necesitábamos estar juntos para afianzar el grupo y la verdad que por suerte tenemos una gran relación. Siempre dije que esto es cosa de grupo y de equipo, no mío solo. En el Barca no hice las cosas solo. Argentina tiene un gran equipo y grandes jugadores”, señaló después de otra práctica donde Maradona mostró poco pensando en el debut. (Pág. 40) “Los candidatos son otros, nosotros llegamos calladitos y debemos demostrar en la cancha”, agregó Messi y aclaró que “jugador por jugador no hay una mejor selección que la nuestra”. Tevez es siempre Tevez. A Messi le falta ser Messi con la camiseta albiceleste. Si lo consigue, las chances de la conquista estarán más cerca. Ese es su gran desafío y el de Maradona. Sacar lo mejor del mejor de todos. Hacer que su fútbol nutra y se nutra. Cuestiones tácticas al margen, Tevez y Messi, el día y la noche, se desviven por lo mismo: la gloria el 11 de julio.

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