Manejar en Cipolletti, cada vez más complicado

Baches, cartelería deficiente, malas maniobras, sólo algunos de los problemas. Las multas, y a veces los inspectores, suman enojo en los automovilistas.



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Foto Laura Frank.

El tránsito, una problemática de difícil resolución

CIPOLLETTI (AC).- Los automovilistas que transitan por Cipolletti viven alertas por dos factores: los baches en las calles y los chalecos anaranjados, diseminados en sectores estratégicos. Los problemas son muchos en una ciudad que explotó demográficamente en los últimos años, pero recorrer el centro, en horarios pico, se torna un martirio.

Es difícil hallar a un vecino que no reniegue contra las autoridades de tránsito. “Lo único que hacen es recaudar”, es la queja que se multiplica casi a la misma velocidad que la cantidad de agentes en la zona medular de la localidad. El ingreso de dinero a las arcas municipales es interesante en este ítem. El total de infracciones, multas e intereses cobrados durante el primer semestre de 2014 alcanzó los 4.979.000 pesos. Esta cifra representa un crecimiento del 66% respecto del valor consolidado en el presupuesto del mismo período del año pasado.

De estos casi 5 millones de pesos, 3.169.000 corresponden a infracciones, dentro de los cuales las de tránsito se llevan el 95%. Es decir, el municipio recaudó algo más de 3 millones por multas labradas por los hombres y mujeres de chalecos naranjas.

Muchos, de los cerca de 40 empleados que tienen a su cargo el ordenamiento del tránsito en Cipolletti, a veces tienen malos tratos, son inflexibles (con los horarios y con la confusa o deficiente señalización) y hacen poca prevención.

Una persona que se desempeñó como agente -se resguarda la identidad por obvias razones- contó que tuvo problemas con sus compañeros y jefes por no llegar a los objetivos. ¿A qué se refiere? “Yo era de la idea de instruir al automovilista, enseñarle antes de multarlo. Eso no estaba bien, parece...”, se sinceró. Ya no recorre las calles de la ciudad ni forma parte de operativos por los que la municipalidad paga un plus a sus empleados o contratados. “Nadie dice que inventan las multas, ojo, pero la necesidad económica los lleva a eso”. El recibo de sueldo de un agente de tránsito dista mucho de ser el “ideal” en una zona que recibe los “coletazos” del boom petrolero. “Por eso, se pagan plus por cantidad de multas y también en los operativos. Son en negro”, denunció la misma fuente. Desde ya, el jefe del área Néstor Curcio, negó de plano lo antes dicho y aclaró que el plus tiene que ver con “la predisposición y contracción al trabajo” que tengan los agentes. (Ver recuadro)

En Cipolletti hay inscriptos en los dos registros del automotor más de 52 mil autos, y las motos superan las 21 mil. Por mes, en promedio, se anotan unos 300 rodados y se labraron hasta el 24 de septiembre 25.182, a un promedio de más de 3.100 por mes. Cifras altas al pensar en una ciudad que no supera los 100 mil habitantes (87.492 habitantes, según el censo de 2010).

Para el caso, Neuquén capital tiene alrededor de 250 mil habitantes (231.780, según el último censo) y su parque automotor llega a los 80 mil autos, pero dada la importancia de la capital, ese número se duplica en el tránsito diario. A la fecha, el número de multas promedio -sin contar las de estacionamiento medido- es de 150 por día, cuando en Cipolletti -también sin estacionamiento- es de un promedio de 75 multas diarias.

Cartelería confusa

La superposición de cartelería, las reservas de estacionamiento y la información confusa sobre horarios y días en que rigen las disposiciones sobre el estacionamiento en Cipolletti son algunos de los problemas cotidianos que deben enfrentar los cientos de automovilistas que circulan por el centro.

Hay esquinas en Cipolletti que por el alto tránsito, la falta de semáforos y, muchas veces, también por la desaprensión de los conductores son periódicamente escenario de accidentes de tránsito. Una de las calles que sumó inconvenientes en los últimos años fue La Esmeralda que conduce hacia el norte de la ciudad y también la Mengelle. Cuando se habilita el semáforo que está en la intersección de O´Higgins, los automovilistas se disparan como en una pista de carreras y el cruce peatonal de los que caminan por la calle San Martín es una odisea. En esa esquina no hay sendas demarcadas y pocas veces se ven inspectores haciendo la fiscalización en este sector. “Río Negro” hizo una observación durante varias semanas y los empleados municipales de tránsito se concentran siempre en las calles del microcentro (9 de Julio, Yrigoyen y Roca), que siguen siendo las más conflictivas.

De las 25.182 multas que el municipio impartió durante estos primeros ocho meses del año, la infracción por mal estacionamiento o estacionamiento en doble fila queda en el primer lugar de la lista que la dirección de Tránsito municipal lleva a cabo.

Durante el primer año de su gestión, el intendente Abel Baratti, reconoció la problemática de los accidentes cotidianos de tránsito e insistió en la necesidad de que los conductores tomen más conciencia de la importancia de cumplir con las normativas. Dijo que la municipalidad destina muchos recursos a la tarea de control y fiscalización, dinero que se podría utilizar con fines sociales, culturales o deportivos.

Sin embargo en los números difundidos oficialmente se refleja que en este primer semestre recaudaron por multas más de 3 millones. Es evidente que ese dinero no vuelve a las calles. Hay cuadras que son intransitables, como la calle Córdoba del barrio San Pablo donde se hace imposible circular por los pozos en el asfalto, que tiene más de 40 años.

La señalización en el centro es confusa y no es el área de Tránsito quién debe mantenerla sino la secretaría de Servicios Públicos, que conduce Francisco Jáuregui. Existen varios problemas: la superposición de carteles, y la deficiente demarcación.

Las sendas peatonales o los sectores de carga y descarga suelen no observarse en el asfalto porque siempre se despintan.

Sin embargo hace semanas que en el centro se están realizando tareas de mantenimiento. De todas formas los inspectores no tendrían que labrar multas cuando la señalización es confusa.

El sistema de estacionamiento rotativo y fiscalizado genera inconvenientes en los conductores, sobre todos los foráneos. No están demarcadas las cuadras donde funciona, a veces no se consiguen tarjetas, los inspectores multan fuera del horario (”Río Negro” también lo pudo constatar) y algunos cordones están (ya despintados) con un color azul y blanco: una señalización no contemplada en ninguna legislación de Tránsito.

La reserva de estacionamiento suma más inconvenientes. Hay cuadras que prácticamente están ocupadas por las reservas destinadas a organismos públicos, hoteles, escuelas, comisarías, entidades financieras, centros médicos y sectores de carga y descarga. En muchos casos, los metros reservados exceden largamente lo establecido por las ordenanzas que regulan el tránsito.

La falta de una política clara para el estacionamiento en el centro atenta contra la posibilidad de conseguir un espacio donde dejar los vehículos. La municipalidad, por ejemplo, tiene en el centro (sobre la calle Yrigoyen) dos edificios y cada uno cuenta con reservas para autos oficiales. Pero a la vez, tiene dos garajes para estacionar los vehículos, a metros de las dependencias oficiales.

La ordenanza establece que las escuelas, los colegios, institutos y jardines de infantes pueden tener una reserva de 12 metros para el uso exclusivo de ascenso y descenso de los alumnos y en horario escolar. En algunos, el espacio es mayor y los carteles no informan sobre el horario. El juzgado de faltas está al tanto de esta situación. Sin embargo los reclamos se repiten y las multas se multiplican.

La municipalidad está analizando la posibilidad de modificar el estacionamiento fiscalizado (se puede estacionar gratis pero sólo una hora). Las alternativas son varias y la idea, que en su momento expuso el intendente, fue la de hacer un sistema mixto: una hora gratis y el resto del tiempo de manera paga.


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