MANO A MANO CON ANDRES RIVERA



-¿Se mantiene en aquello de que escribir es insalubre?

-Por supuesto, me lo dice la experiencia… genera pasiones, envidias, críticas mediocres, fundadas solamente en la envidia.

-¿Y la otra cara?

-La satisfacción, el agrado que se siente al dar vida a un libro… el saber que irá a la gente.

-Usted suele ser muy severo con el mundo de la cultura, incluso no está en circuito sino es en términos muy puntuales.

-Es un plano forjado en muchas imposturas, búsqueda de protagonismos… estrellatos. Yo no tengo nada que ver con eso.

-¿Cómo es su método de trabajo?

-Escribo a mano, en cuadernos, con lapicera. Cuando a uno le gusta escribir, busca sus propias condiciones para hacerlo y si no las encuentra, escribe igual.

-¿Cómo corrige?

-A mano y hago a máquina las copias y ahí sigo corrigiendo.

-Borges dijo que mientras pudo leer sintió más placer por leer que por escribir.

-Me pasa lo mismo.

-¿Borges, el mejor de todos?

–   Y Sarmiento, no olvidemos a Sarmiento.

-¿Qué deja Borges a un escritor?

-La precisión en el manejo de la palabra… la adjetivación.

(Andrés Rivera, 79 años. Autor, entre otros libros, de “La Revolución es un sueño eterno”, una de las mejores novelas de la literatura argentina; “El Farmer”, “Ese manco Paz”, “Hay que matar” y “Cría de asesinos”)


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