Mano dura húngara agrava crisis de refugiados

Selló su frontera, detuvo a 60 inmigrantes y planea extender la valla a Rumania.

Redacción

Por Redacción

AP

RÖSZKE, Hungría.- Hungría colocó un vagón cubierto de alambre de púas para cerrar un vital cruce fronterizo con Serbia, detuvo a 60 personas y anunció una nueva era de deportaciones rápidas, mientras los gobiernos de Europa siguen discutiendo cómo repartir la carga de albergar a cientos de miles de personas que buscan refugio, y sobre si la política continental de permitir los traslados sin pasaporte dentro del grupo podrá sobrevivir al incesante flujo de nuevas llegadas.

Pocas horas después de cerrar de la frontera con Serbia, Hungría anunció que construirá una valla también con Rumania para evitar que los traficantes de personas busquen una ruta alternativa por ese país, dijo el ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto.

De inmediato, el Ministerio de Relaciones Exteriores rumano expresó su condena al plan húngaro. “No está en sintonía con el espíritu europeo”, señala un comunicado. La construcción comenzará en el triángulo fronterizo que comparten Hungría, Serbia y Rumania dijo Szijjarto, quien no dio por el momento más detalles.

En tanto, una parte de los miles de refugiados que se encuentran varados en la frontera serbo-húngara inició ayer una huelga de hambre y Serbia acusó a su vecino de haber roto sus promesas al cerrar por completo el paso.

Hungría ya detuvo a 60 personas en el marco del estado de emergencia en las regiones de Bacs-Kiskun y Csongrad, en el sur, por las que discurre la valla fronteriza de alambre de 175 kilómetros que se construyó para frenar la llegada de refugiados desde Serbia. El estado de emergencia allana el camino para que el Parlamento autorice al Ejército a apoyar a la policía a lo largo de la frontera y coincide con la nueva ley para refugiados que entró en vigor este martes. En el caso de cruzar la frontera de manera ilegal, los inmigrantes pueden ser detenidos o deportados, ya que el cruce pasa a ser delito cuando antes era una falta simple.

En tanto, miles de refugiados que se encuentran en Turquía se pusieron en camino hacia la frontera con Grecia. Los inmigrantes, sobre todo sirios, reclaman que Turquía abra la frontera de su país con la UE, para que no tengan que poner en riesgo sus vidas en una peligrosa travesía por el Mediterráneo. Turquía alberga a unos dos millones de refugiados, en su mayoría sirios.

Austria, Eslovaquia e incluso Holanda, se unieron a Alemania al reintroducir controles fronterizos por primera vez en una generación para llevar un registro de la llegada de miles de personas diarias procedentes de Medio Oriente, Asia y África.

Los chequeos, en los que participan policías en trenes y cruces ferroviarios, congestionaron el tránsito y redujeron la velocidad y volumen de migrantes que llegaron a Alemania, que ha recibido a más de 60.000 personas desde que abrió sus fronteras el 5 de septiembre pasado. Desde el domingo esas fronteras volvieron a ser más estrictas, reflejando la inquietud alemana sobre el volumen de personas y el poco compromiso de sus socios europeos por compartir la carga.

El presidente del Consejo de la Unión Europea (UE), Donald Tusk, dijo que se convocaría a una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de gobierno del bloque para abordar la crisis de los refugiados.

(AP/DPA)


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