Maratónica jornada de reuniones para Cristina

La flamante presidenta dio sus primeros pasos en la gestión, con prioridad en la agenda internacional. Mantuvo diez audiencias que abordaron temas políticos y económicos. Recibió en la Casa Rosada a los presidentes de Colombia y Venezuela, al príncipe Felipe y al titular del FMI.



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Chávez, extrañamente, se mostró medido en sus declaraciones tras hablar con Cristina El presidente colombiano, Uribe, recibió respaldo para sus negociaciones con las FARC. Los lazos históricos con España fueron ratificados con el príncipe Felipe.

En su primer día completo como presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, mantuvo ayer una verdadera maratón de audiencias, diez en total, que tuvieron en parte carácter protocolar pero que abordaron también temas de gran repercusión política y económica.

En este último grupo de entrevistas de trascendencia política se enmarcaron sin duda las que mantuvo con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y su par de Colombia, Álvaro Uribe, con quienes analizó la situación de Ingrid Betancourt, rehén de las FARC desde hace seis años.

Fernández recibió también a la madre de la ex candidata presidencial colombiana a quien le ratificó su disposición para ayudar en todo lo que sea necesario para lograr su liberación.

En el ámbito económico, la primer mandataria se reunió con el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Frederic Strauss Kahn, quien ratificó su interés por reconstruir las relaciones con la Argentina y deslizó cierta disposición para "facilitar" las negociaciones con el Club de París.

La actividad de la presidenta se inició a media mañana cuando recibió a Felipe de Borbón, príncipe de Asturias, y luego al colombiano Álvaro Uribe con quien abordó la situación de los rehenes de las FARC, entre ellos, Betancourt por quien Cristina Fernández manifestó "dolor y preocupación".

La actividad matutina se cerró con la gobernadora general de Canadá, Michael Jean, aunque la jefa del Estado no se retiró a la residencia de Olivos y permaneció en la Casa de Gobierno.

Por la tarde, la agenda presidencial fue extremadamente intensa y comenzó -apenas pasadas las 14.30- con la reunión con el venezolano Hugo Chávez quien, contrariamente a su costumbre, formuló breves declaraciones a la prensa.

Chávez eludió opinar sobre su trunca gestión para lograr la liberación de los rehenes de las FARC y se limitó a explicar que el caso Betancourt no fue lo "importante" de su visita porque ahora "hay una presidenta que está comenzando y hay que fortalecer para afianzar la relación bilateral".

La siguiente reunión de Cristina Fernández fue precisamente con Yolanda Pulecio, la madre de la ex candidata presidencial colombiana en poder de la guerrilla de su país.

Durante el encuentro la primer mandataria ratificó a Pulecio su apoyo a todas las gestiones para lograr la liberación de su hija, aunque cuando se le consultó si había un ofrecimiento de "mediación" se limitó a expresar: "ya veremos".

La siguiente entrevista fue con el titular del FMI y luego pasaron por el despacho oficial la vicepresidenta de El Salvador, Ana Vilma Escobar, el titular de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, y al presidente del Consejo de Ministros de Argelia, Abdelkader Bensalah. Atento a que ayer se produjeron cruentos atentados en ese país que provocaron alrededor de 60 muertos (ver pág. 28), la presidencia distribuyó una carta de condolencias que entregó a su visitante donde le expresó "nuestro dolor y nuestra solidaridad" por lo ocurrido.

(DyN y Télam)


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