El principio del fin de “la primavera”

“Primavera sangrienta”, su último libro, revela, en las voces de sus protagonistas, el origen de la guerrilla urbana, la violencia política y la represión ilegal a comienzo de los 70.



Quién es

Marcelo Larraquy

Marcelo Larraquy (Buenos Aires, 1965) es un historidador, periodista, escritor, guionista y profesor, ganador del Diploma al Mérito 2007 y 2017 de la Fundación Konex. Como periodista escribió para Crítica (Argentina), El País y Diario 16 (España) , y Rolling Stone (Argentina). Fue subeditor de la revista Noticias. Si bien escribió dos libros sobre el Papa Francisco, “Recen por él” (2013) y “Código Francisco” (2016), su trabajo más amplio está centrado en la Argentina de los años 70, de los cuales sobresalen “Galimberti...” (2000), “López Rega, la biografía” (2003), “Fuimos Soldados” (2006), “Los 70. Una historia violenta” (2013) y el reciente “Primavera sangrienta” 2017).

“De alguna manera, también busqué reconstruir cómo eran las organizaciones armadas, cómo era la represión y cómo iba viviendo el país este periodo”.

“El ERP no quería recibir la liberación de parte de Cámpora, sino que pretendían que fuera el resultado de la lucha popular”,

explica el autor sobre la decisión de los presos de no esperar el indulto.

Héctor Cámpora asumió la presidencia el 25 de mayo de 1973, tras ganar las elecciones libres de marzo de ese año. Su frase de campaña “Ni un día con presos políticos en un gobierno popular” es tomada literalmente por el ERP que fuerza la liberación de todos ellos inmediatamente. Y así fue. Pero eso implicó que ocurrirá sin que se haya siquiera implementado los marcos institucionales, cosa que ocurrió un par de días después, cuando ya todos estaban libres.

Fue una amnistía de hecho. Un mal menor”. Juan Manuel Abal Medina, el hombre mayor de este tiempo, se refiere a la trascendental decisión que había tomado un muy joven Juan Manuel Abal Medina: la libertad de los presos políticos la misma noche de la asunción de Héctor Cámpora, el 25 de mayo del 73 sin ningún marco legal , pero arrastrado por un acontecimiento gobernado por la fuerza de los hechos , tal como lo describiría Héctor Sandler, por entonces diputado electo por la Alianza Popular Revolucionaria y protagonista de la misma noche que Abal Medina.

La amnistía a los presos políticos del país resuelto por Cámpora en su primera decisión como presidente , que cierra “Primavera sangrienta”, el último libro del periodista e historiador Marcelo Larraquy, fue lo que lo impulsó a trabajar sobre la primera etapa de la guerrilla urbana en el país, de 1970 a 1973.

Construido en base a los relatos directos de los protagonistas de las organizaciones armadas, el autor asume la voz en off que pone en contexto una narración de los orígenes de una violencia que desplegará ferozmente unos años después con el fin de la primavera camporista.

Las voces irán revelando el origen de las agrupaciones, sus acciones, pero sobre todo cómo fueron sus vida en las cárceles. También se revelarán las internas entre los líderes y cómo el aparato represivo policial y militar desarrolló su ferocidad. Tres sucesos atraviesan el libro: el secuestro y asesinato de Aramburu por Montoneros en 1970, la fuga de la cárcel de Rawson y posterior fusilamiento en Trelew en 1972 y la liberación de los presos políticos en 1973.

En una entrevista con “Río Negro”, Marcelo Larraquy, autor de una sólida bibliografía sobre la violencia política en los 70, cuenta detalles de un libro apasionante.

P- ¿Cómo resolvió la estructura narrativa del libro?

R- Tomé la decisión a medida que iba haciendo las entrevistas y veía la riqueza que los testimonios,. No quería apagar esas voces poniéndome yo por delante y utilizándolas como fuentes, sino que las prefería como narración de los hechos. Eso implicó que esas narraciones debían estar acompañadas de una estructura que le diera un contexto y pudiera representar la atmósfera del periodo. Es decir, qué lugares tenían entonces esas voces que yo registraba hoy, qué lugares habían tenido en el pasado en base a los hechos. De alguna manera, también busqué reconstruir cómo eran las organizaciones armadas, como era la represión policial y militar, cómo iba viviendo el país este periodo que va de 1970 a 1973.

P- Cuando decidió entrevistar a estos protagonistas, ¿lo que fue escuchando le sorprendió de acuerdo a lo que usted imaginaba que podía encontrar cuando resolvió hacerlo de esa manera?

R- Pese a que pasé dos décadas entrevistando gente de todo ese periodo nunca había trabajado el tema de la cárcel específicamente. De alguna manera, el núcleo político que se narra en este libro está en la cárcel. Más que sorprenderme tomé información que no tenía porque, además, yo había trabajado más sobre Montoneros para escribir la biografía de Galimberti o “Fuimos soldados”, pero en esta etapa el ERP era quien tenía la participación más activa, sobre todo dentro de las cárceles. Tomé contacto con miembros del ERP porque tuvieron un mayor protagonismo durante ese periodo.

P- Porque salvo en el comienzo del libro, donde se narra el secuestro y asesinato de Aramburu, Montoneros vuelve a aparecer en los últimos capítulos cuando sucede la liberación de los presos, en mayo del 73.

R- Tiene que ver con los hechos históricos. Montoneros tuvo una aparición fulgurante con el secuestro de Aramburu y después queda desarticulado porque mueren sus jefes hasta que explota masivamente con el retorno de Perón y la consigna “Luche y vuelve”. En cambio, el ERP, pese a las caídas y la cárcel, había mantenido el protagonismo en Tucumán, Rosario y Córdoba, sobre todo. De hecho, en la conducción de la fuga del penal de Rawson hay un sólo montonero y desde afuera esa acción no tiene apoyo montonero.

P- ¿Cómo se reagrupa y gana fuerza Montoneros?

R- De la mano de la campaña por el regreso de Perón. Al colocarse al frente de esa campaña obtiene masividad. Se reorganiza la JP, que después va a quedar subsumida bajo el mando de Montoneros. La reagrupación de Montoneros tiene que ver con el ensanchamiento de sus filas, tenía una faceta pública. No te olvides que Montoneros ene se momento era una rama juvenil del movimiento peronista, no era solamente la organización clandestina que había quedado prácticamente desarticulada después de la revelación de sus nombres en La Calera (intento de copamiento de la pequeña localidad cordobesa, en julio de 1970, narrado en el primer capítulo del libro). Montoneros acompaña la estrategia de Perón de regresar y también Perón se vale del empuje a las formaciones especiales, que no eran otros que los propios Montoneros, dar aliento a las acciones y no condenarlas como sí le reclamaba Lanusse.

P- En el libro usted reconoce que, en su momento, no le había dado suficiente trascendencia a la liberación de los presos de Devoto, en mayo del 73. ¿Por qué no lo había considerado en su momento y qué cambió para que sí tomara dimensión en su trabajo de investigación?

R- Porque me pregunté por qué los presos políticos, y el ERP en particular, no aceptaban esperar un día más para salir y tomaban de un modo rigurosamente literal consigna de campaña de Cámpora que decía “Ni un día con presos políticos en un gobierno popular”. El ERP no quería recibir la liberación de parte de Cámpora, sino que pretendían que fuera el resultado de la lucha popular. En eso se diferenciaba de Montoneros. Inmediatamente después de los festejos por la asunción de Cámpora, el 25 de mayo del 73, ERP y Montoneros fueron a Devoto a reclamar por la liberación inmediata de los presos políticos, que en ese momento tenía mucha legitimidad social. Entonces, lo que vi ahí fue una posición política del ERP frente al gobierno peronista.

P- Uno de los protagonistas de ese día, Héctor Sandler, se refiere al Devotazo como “un acontecimiento gobernado por la fuerza de los hechos”. Como si no hubiera sido posible control alguno sobre esos hechos y como si todos esos años estuvieron gobernados por la fuerza de los hechos, no?

R- El peronismo no pensó que hubiera un levantamiento de presos como finalmente hubo el mismo día de la asunción de Cámpora. Lo que marcó esa situación fue que la institucionalizad no iba a ser muy tenida en cuenta, al menos por ERP, pero también después por Montoneros. Fijate que (Juan Manuel) Abal Medina los va a terminar liberando por sí solo, sin ninguna orden del Poder Ejecutivo. Entre el secretario general del PJ y dice “qué pasa acá, liberemos porque esto explota”. No existe ningún indulto al momento efectivo de la liberación. Luego todo quedará subsumido a la lucha política entre la izquierda peronista con la ortodoxia, y también porque el ERP continuará su pelea por el cambio revolucionario contra las Fuerzas Armadas y toma al gobierno de Cámpora como un elemento marginal en ese escenario.

P- El libro empieza y termina con dos sucesos muy fuertes: el secuestro y asesinato de Aramburu, en 1970, y la liberación d e los presos políticos, en 1973. ¿Por qué ese comienzo y ese final? ¿Por qué esos años?

R- Porque si bien ya había habido experiencias guerrilleras en el país, esta es la primera que marca un antes y un después con el secuestro de Aramburu. En este caso es la primera de una guerrilla urbana y en una etapa que después todas las formaciones se van a ir engrosando para enfrentar a las dictaduras de entonces. Yo había resuelto que los entrevistados para el libro tenían que haber participado en una acción guerrillera, que hayan estado presos en algún momento de ese periodo y que hayan salido por fuga o por los sucesos del 25 de mayo del 73. El libro pone en la lupa todo eso que me parecen preponderantes en ese periodo. También lo que el libro muestra que la represión ilegal, la formación de la guerrilla y demás funcionan como un laboratorio histórico de la década. Ya se empieza a articular a través de Coordinación Federal o de ciertos mecanismos de tortura para tratar de sacar información sobre las organizaciones armadas y las primeras desapariciones a partir de mediados 1971. Ya comienza un periodo más extremo que tiene su punto más álgido con los fusilamientos en la base naval de Trelew.

P- ¿Qué idea de democracia se tenía en aquel momento?

R- Habían habido sólo tres elecciones presidenciales libres sobre 43 años de historia libre. Había una prevalencia de las Fuerzas Armadas por encima del sistema político y eso debilitaba en si mismo la idea de democracia. El periodo 70-73 es todavía un periodo virginal en términos de represión ilegal en comparación con la represión atroz que se sucedió a partir de 1976.

P- El libro termina de un modo inquietante, con la explosión de una bomba en la tumba no de un militar, sino de Fernández Palmeiro, uno de los líderes del ERP. Y no dice más. Un final abierto para años peores.

R- Fue una manera de decir que “esto no termina acá”. Me impresionó particularmente que no haya sido para matar a un guerrillero, sino a la tumba de un guerrillero que había muerto dos meses antes.

Habían habido sólo tres elecciones presidenciales libres sobre 43 años de historia libre. Había una prevalencia de las FF.AA. por encima del sistema político y eso debilitaba en si mismo la idea de democracia”.

Marcelo Larraquy, sobre el clima político imperante en el periodo.

Datos

“De alguna manera, también busqué reconstruir cómo eran las organizaciones armadas, cómo era la represión y cómo iba viviendo el país este periodo”.
“El ERP no quería recibir la liberación de parte de Cámpora, sino que pretendían que fuera el resultado de la lucha popular”,

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