Más de 50 muertos y un secuestro sacuden a Irak
El mayor atentado se produjo en Hilla, con la muerte de 22 obreros. En Bagdad secuestraron al viceministro de Sanidad
BAGDAD (AFP) – Más de 50 personas perdieron la vida ayer en Irak en varios atentados, uno de los cuáles mató a 22 obreros en la ciudad chiíta de Hilla, al sur de Bagdad, poco antes de la llegada del ministro de Relaciones Exteriores de Siria, país acusado de apoyar a la insurrección.
Además, el viceministro iraquí de Sanidad, Amar Al-Safar, fue secuestrado por la tarde en Bagdad por un grupo de hombres armados, anunció una fuente de seguridad. El viceministro es de confesión chiíta, así como su ministro, Ali al Chemmari, partidario del dirigente chiíta radical Moqtada Sadr.
Por la mañana, un suicida hizo explotar su coche en medio de un grupo de obreros de la construcción, en el centro de la ciudad chiíta de Hilla, a 120 kilómetros al sur de Bagdad, dejando 22 muertos y 44 heridos, según el último balance de fuentes hospitalarias. «El kamikaze se presentó antes los hombres congregados indicando que necesitaba mano de obra. Decenas de obreros se acercaron al coche, que explotó súbitamente», explicó a la AFP un testigo, Haidar Ali, de 25 años.
En la capital, al menos 10 personas murieron y otras 45 fueron heridas en tres explosiones de coches bomba en la estación de autobuses Al Meshtel, en el sudeste de la capital, situada en un barrio de mayoría chiíta, informaron fuentes de seguridad.
La violencia religiosa sacude Irak desde la destrucción, en febrero de este año, de un mausoleo chiíta en Samarra, una ciudad sunita situada al norte de Bagdad. Los atentados contra los chiítas coincidieron con la llegada a Bagdad del ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid Muallem, en la primera visita de un jefe diplomático sirio desde el derrocamiento del ex presidente Saddam Hussein en abril de 2003.
Muallem instó, junto a su homólogo iraquí, Hoshyar Zebari, a una normalización de las relaciones bilaterales entre Irak y Siria, aunque ninguno de los dos mencionó la reanudación de las relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 1980. El ministro sirio también mostró su apoyo «al gobierno nacido de las elecciones» iraquíes, afirmando estar «dispuesto a proporcionar toda la ayuda posible para que Irak mantenga su unidad».
Además, Muallem insistió en la conveniencia de que las tropas estadounidenses salgan de Irak: «El establecimiento de un calendario para la retirada de las tropas extranjeras contribuiría a reducir la violencia», estimó. Por último, condenó «todos los actos terroristas» cometidos en Irak, unas palabras que coincidieron con el anuncio de la televisión pública Iraquia sobre que el suicida del atentado de Hilla era un sirio e informaba de la detención de tres de los impulsores de la matanza, un iraquí y dos egipcios.
Muallem permanecerá dos días en Irak y se entrevistará con el presidente, Jalal Talabani, y con el primer ministro, Nuri al Maliki. «La visita busca mejorar las relaciones entre los dos países y se abordarán cuestiones de seguridad y de las fronteras comunes», afirmó el diputado chiíta iraquí Bassem Sharif. Sharif precisó que estos contactos podrían desembocar en negociaciones, e incluso en una cumbre tripartita, entre Irak, Siria e Irán. Las autoridades estadounidenses acusaron en repetidas ocasiones a Siria e Irán de apoyar la insurrección en Irak.
Ayer, paralelamente, un juguete-bomba mató a tres niños e hirió a otro en Hawija, en el norte del país, y una bomba artesanal mató a otras seis personas en Bagdad.
Hombres armados abatieron a un coronel de la policía y a su chofer en el este de la capital. Ocho campesinos murieron y dos resultaron heridos ayer por la mañana cuando rebeldes armados dispararon contra el minibús en el que viajaban en la región de Baaquba, al norte de Bagdad.
En Kirkuk, un suicida mató a tres personas que presentaban sus condolencias a la familia de un kurdo asesinado la víspera.
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